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10 Consejos para perder el miedo a volar

Para volar solo hace falta querer. Sé que suena a tópico, pero lee este artículo, ponlo en práctica y luego observa cómo te sientes… Hay muchos tipos de viaje, éste es solo uno de ellos.

  1. Ponte ropa cómoda, que no te apriete.
  2. Busca un sitio tranquilo donde haya silencio y la temperatura sea agradable para ti.
  3. Quítale el sonido al teléfono móvil y apaga todos los dispositivos que puedan interrumpirte. Permítete quince minutos para este vuelo. (Puedes ponerte una alarma para que no estés pendiente del tiempo).
  4. Siéntate, si puede ser con las piernas cruzadas, en forma de loto, con la espalda lo más recta posible. Ayúdate de cojines si ves que lo necesitas. Cierra los ojos y comienza a volar. Fíjate en cómo es tu respiración, sin intentar modificarla, solo observa como entra y sale el aire de tu cuerpo.  Ahora intenta que el aire llegue a tu estómago, que no se quede en el pecho. Para esto, cuando cojas aire, intenta inflar la barriga como si fuese un globo, y luego suéltalo lentamente por la nariz. Tres veces. Si no lo consigues a la primera no pasa nada, no fuerces. Recuerda que estamos disfrutando del vuelo.
  5. Haz una comprobación por todo tu cuerpo, observando las sensaciones que tiene, tensión o relajación, hormigueo, picores… Solo observa. Desde los dedos de los pies, subiendo por las piernas, las caderas, el estómago, el pecho, los hombros, la espalda, los brazos, las manos, el cuello, la cabeza y la cara. No te olvides de respirar de forma pausada. 
  6. Ahora imagina que extiendes un brazo, extiendes el otro y se convierten en alas. Las mueves y empiezas a elevarte del suelo. Comienzas a volar. Cada vez vuelas más alto y notas que es una sensación agradable, diriges tú tu vuelo, vas a la velocidad que tú quieres y te sientes bien. Vuelas por muchos lugares, miras hacia abajo y ves paisajes de todo tipo. Hasta que ves uno que te gusta mucho y decides acercarte, bajas y tomas tierra.  
  7. Tus alas vuelven a ser brazos y comienzas a pasear. Te fijas en el paisaje, en las plantas, en los animales, en las construcciones, en los colores, en los olores, en la gente. Deléitate en el sitio en el que estás, tu vuelo te ha llevado a él. Disfruta. Tómate tu tiempo para impregnarte de todo lo que sucede a tu alrededor.
  8. Ahora busca un lugar un poco apartado, siéntate e interioriza todo lo que has vivido en este lugar. Lo que has visto, escuchado, olido, hablado, sentido… Todo. Y fíjate en cómo te encuentras ahora mismo.
  9. Levántate y estira un brazo, estira el otro. Se vuelven a convertir en alas y vuela. Vuela hacia el lugar donde empezó este viaje. Cuando hayas llegado, respira profundamente, tres veces y abre los ojos despacio.
  10. Levántate suavemente. Tómate tu tiempo. 
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