Adelgazar haciendo yoga

Textos: Isabel López Fabre | Fotografía: Rubén Grimón

Una de las primeras motivaciones para comenzar a practicar yoga suele ser la relacionada con el físico. Muchos recomiendan esta práctica pensando que quemarás calorías y tu figura será más esbelta.

Pues, aunque eso puede ser cierto, he de decirte que, hacer yoga, no adelgaza por sí solo. Hay que acompañar la práctica de esta disciplina con una alimentación saludable y evitar una vida sedentaria. Hacer yoga sí que aumenta el flujo sanguíneo e incrementa el ritmo cardíaco.

Según la RAE, el metabolismo es un conjunto de reacciones químicas que efectúan las células de los seres vivos con el fin de sintetizar o degradar sustancias.

De esta manera, llamamos metabolismo a los procesos químicos que crean energía en el cuerpo, y este es regulado por el sistema endocrino, principalmente, por la glándula tiroides.

Practicar yoga implica un potente efecto estimulante sobre los órganos endocrinos, lo que se traduce en un aumento considerable de tu metabolismo y, por tanto, en quemar más calorías.

Hacer yoga con regularidad, además de ayudarte a perder peso y estimular el metabolismo, también reduce el estrés, por lo que te será más fácil quemar calorías. Es un fantástico enfoque a largo plazo para perder peso y no recuperarlo.

Incluir en tu práctica las asanas que en este artículo te presento, implica que, al torcer y comprimir los órganos abdominales, ayudas a realizar un masaje endocrino, mejorando la circulación local y eliminando toxinas estancadas.

Así como los saludos al Sol (Surya Namaskara) que ya vimos en el número de septiembre de esta revista, son útiles para aumentar el metabolismo del cuerpo, las torsiones, las flexiones y las inversiones estimulan el sistema endocrino. En conjunto: las asanas, los pranayamas y las meditaciones hacen entender al practicante que “el comer emocional” no es saludable. La combinación de estos tres en una práctica de yoga, ayuda al practicante al auto conocimiento y a reducir el estrés, estimulando, de esta manera, el metabolismo.

USTRASANA: El camello

Ayuda a corregir los desequilibrios emocionales. La abertura del pecho alivia el estrés ya que calma las emociones. Es una postura ideal para los adolescentes, ayudándoles con sus cambios de humor y aumentando
 la confianza en sí mismos.

Ustrasana

HALASANA: El arado

Estimula los órganos abdominales y la glándula tiroides, al tiempo que proporciona un gran estiramiento de los hombros y la columna vertebral. Al igual que con las inversiones, el Arado es una postura que se puede realizar con el apoyo de dos sillas, un cojín y una manta. Reduce la fatiga, el insomnio y la ansiedad.

Halasana

SALAMBA SARVANGASANA: La vela

Inversión. Lleva la sangre al cerebro, promoviendo la limpieza de los ganglios linfáticos y el lavado de las toxinas. Postura bastante exigente. Siempre puedes buscar una modificación que se adapte 
a tu nivel para realizarla con mayor facilidad y sin esfuerzo, como utilizar una silla y una manta. La vela es una asana altamente recomendable durante la recuperación de una enfermedad, así como para aliviar los trastornos nerviosos.

Salamba Sarvangasana

SIRSASANA: Postura sobre la cabeza

Inversión. Lleva la sangre al cerebro, promoviendo la limpieza de los ganglios linfáticos y el lavado de las toxinas. Postura bastante exigente. Siempre puedes buscar una modificación que se adapte a tu nivel para realizarla con mayor facilidad y sin esfuerzo, como utilizar una silla y una manta. Sirsasana, con la práctica, se vuelve una postura tan estable como su contraria, Tadasana (La Montaña), ya que se desarrolla una musculatura que aporta estabilidad.

Muchos acuden al yoga por diversas razones: mejorar físicamente, relajarse, reducir el estrés de la vida, de los teléfonos, trabajos intensos a nivel físico y mental, relaciones difíciles. Está claro que, hacer yoga, ofrece un amplio abanico de beneficios, destacando, principalmente, por la sensación de bienestar general que nos aportan.

Sirsasana

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