Año nuevo misma vida

Laura González Vega | Psicóloga

Comienza el año nuevo y, con él, nos llenamos de buenos propósitos para este 2018.
 La pregunta es: ¿son los mismos que para el año 2017?

¿Qué conseguimos con nuestros propósitos de año nuevo? Algunas personas consiguen cambios, se motivan y caminan hacia el lugar donde quieren ir, donde quieren estar. Sin embargo, otras, se frustran porque un año más comprueban que no han alcanzado lo que se propusieron el año anterior e intentan otro método, otra forma de conseguir eso que parece tan inalcanzable.

Tener motivaciones y metas es saludable. Nos ayuda a cambiar, a movernos, a avanzar… El problema está cuando nos imponemos acciones que realmente no estamos dispuestos a realizar, que no van con nosotros o que, por el motivo que sea, ahora mismo no las podemos asumir. Conclusión: nos sentimos frustrados o, incluso, fracasados por no conseguir eso que con tanto ahínco nos propusimos mientras nos comíamos las uvas.

¿Quién nos dice que tengamos que realizar todos los cambios importantes de nuestra vida nada más empezar el año? A veces, si no nos paramos a reflexionar y a pensar por nosotros mismos, nos metemos en la vorágine de los mensajes que nos llegan desde afuera: la publicidad, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo… y nos vemos haciendo cosas que, en el fondo, no van con nosotros o que realmente no nos apetece hacer.

Si fuéramos sinceros con nosotros mismos, tendríamos que preguntarnos “¿Quiero cambiar algo? ¿El qué? ¿Por qué? ¿Estoy dispuesto a cambiar?” Cuando hayamos contestado a estas preguntas sabremos qué dirección tomar. ¿De qué sirve decir “voy a adelgazar 5 kilos”, “empezaré en el gimnasio”, “dejaré de fumar” o “seré más cariñoso con mis seres cercanos” si realmente no lo sentimos y, ni siquiera, queremos hacerlo? Lo que obtendremos es insatisfacción y recriminación hacia nosotros.

Lo ideal sería contestar a esas preguntas que te propongo y, si encontramos algo que nos gustaría cambiar y vemos que estamos dispuestos a ello, ponernos un plan de acción para conseguirlo. Ahora bien, ¿les digo un secreto? Para hacer este pequeño, pero importante, ejercicio, no necesitamos que llegue ningún 1 de enero. Podemos empezar en cualquier fecha, lo único importante es querer hacerlo. Ahora es el único momento que tenemos seguro y que podemos aprovechar. Papel, lápiz y responder a esas sencillas preguntas no son “propósitos de año nuevo”, son cambios que tú quieres realizar y estás dispuesto a poner de tu parte para que sean reales.

Como dijo Ana Frank: “¡Qué maravilloso es que nadie tenga que esperar un instante antes de comenzar a mejorar el mundo!”

Mejora tu mundo ahora. No esperes un instante.

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