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El boom de los personal trainers

Eduardo Loroño

Textos | Eduardo Loroño

La verdad que leyendo el comienzo del artículo, querido lector, pensarás: “Éste está mal de la cabeza y se está tirando piedras sobre su tejado”.

Pues no. Es lo que te responderé. Es el típico truco de empezar con algo que atraiga tu atención hacia esto que te voy a contar: ¡SEXO!

¿Ves? ya les enganché.

¿Existe un boom de los entrenadores personales? ¿Hay una burbuja en este campo y explotará algún día como la burbuja inmobiliaria?

No creo que haya un boom, pero sí es cierto que ha habido una explosión en los últimos años provocado, seguramente, por el éxito de disciplinas deportivas individuales como el triatlón, el running o el trail running.

Actualmente se ha puesto muy de moda la “vida healthy” con lo que la práctica del deporte y el cuidado de la salud se han convertido en una parte fundamental de la vida diaria de las personas. No se trata de una moda pasajera, ya que el entrenador personal, además de asegurarse de que los clientes practican ejercicio físico de manera segura, les ayuda a conseguir sus objetivos con mayor facilidad.

Hubo un tiempo en el que tener un personal trainer era una cosa más propia de estrellas de Hollywood, cantantes mega famosos o millonarios. Antes, tener un personal trainer era muy caro. Hoy en día, su precio se ha hecho más asequible para todos y, aunque sigue pareciendo un poco “de guays” decir “tengo un entrenador personal”, cualquiera que se quiera preparar un IronMan, un maratón, el Ultra trail del Mont Blanc o simplemente mantenerse en forma y que alguien le guíe en lo que hacer o cómo hacerlo, puede contratar los servicios de un entrenador… ¡incluso a mí!

Que el deporte se haya instalado en la sociedad, es una buena noticia para la sociedad y para este sector. Cada vez hay más gente que quiere sentirse en forma y estar saludable. Todo esto provoca una mayor demanda de entrenadores. Ahora bien, como en cualquier campo, hay que estar reciclándose constantemente, aprender nuevas técnicas y ofrecer un servicio adecuado a las necesidades de cada cliente.

Los clientes cada vez son más exigentes. Muchos no quieren ir a gimnasios a levantar pesas sin control. Demandan entrenamientos dinámicos, intensos y novedosos. Otros, se marcan unos retos muy elevados, por lo que la exigencia hacia el entrenador es mayor. Llegados a este punto, hay que saber que está en nuestras manos valorar a nuestros clientes y orientarles sobre qué tipo de entreno es el más adecuado para ellos. Y, sobre todo, hacerles ver que correr una carrera popular de 5 kilómetros no te acredita para dar el salto a una ultramaratón de montaña.

En un futuro no muy lejano escribiré sobre este tema y la pérdida de perspectiva y de respeto por las distancias.

Snuba

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