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Coeducar para crecer en libertad

Coeducar a los niños

(…) priorizamos perpetuar nuestro concepto estereotipado de la vida (…) a dejar que nuestros niños desplieguen sus alas y vuelen hacia la verdadera libertad de ser quienes verdaderamente son (…)

Cuando a un niño le gusta el rosa y una niña se siente atraída por los coches, empujan a los adultos a revisar sus propios prejuicios.

Con solo percibir una mínima expresión de asombro o de sorpresa, casi sin darnos cuenta, estamos contribuyendo a generar en él o ella emociones de culpa y miedo sin motivo.

Además, con estas actitudes, priorizamos perpetuar nuestro concepto estereotipado de la vida -por mucho que los estereotipos reflejen una concepción muy pobre y ridícula de la realidad- obstaculizando que nuestros niños desplieguen sus alas y vuelen hacia la verdadera libertad de ser quienes verdaderamente son.

Resulta que las cosas se dan en la vida para que las disfrutemos todos. La naturaleza no distribuyó los colores, los juguetes y las actividades por sexos. Es el ser humano el que se encargó de construir unas diferencias tan marcadas, que ahora vivimos llenos de complejos, frustraciones y oportunidades perdidas. La buena noticia es que, con la libertad de los niños, contribuimos también a la nuestra. No hay mejor legado que crear un mundo en el que se celebre la diversidad, porque el mundo es diverso por mucho que algunos se empeñen en convertirnos en robots.

Para ello, es interesante que seamos modelos en todo lo posible, que mostremos a los niños que sus posibilidades son infinitas, que sintamos con naturalidad cualquier aspecto que se salga de la triste norma, que los apoyemos en su singularidad, que les ofrezcamos la confianza y la seguridad necesarias para crecer sin temor, que les contemos historias y cuentos donde las personas sean diferentes y tengan múltiples inquietudes y, sobre todo, que cuidemos que el hecho de ser niño o niña no suponga ninguna traba para mostrarse tal cual son.

¡Qué triste es la vida si como niño no puedo abrazar mi sensibilidad y como niña mi fortaleza!

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