Crianza respetuosa: antiguas creencias y malas interpretaciones

Crianza respetuosa

Textos: Marina León y Raquel Suárez (Red Canaria de Madres y Padres de Día)

La base de la crianza respetuosa es que el vínculo entre el adulto/a y el niño/a sea creado a partir de una relación de apego seguro. Esto significa que cuando un pequeño/a busca seguridad y protección, tenga una figura de referencia cariñosa y atenta, dispuesta a cubrir sus necesidades de forma constante.

Crianza respetuosaEn contra de lo que muchos piensan, esta manera de criar y atender a los bebés, niños y niñas, no significa que siempre puedan hacer lo que les plazca. Hay situaciones en las que la voluntad del adulto debe prevalecer por encima de la del niño, por ejemplo, cuando hablamos de seguridad. Imaginemos que hay un niño que no quiere sentarse en la silla adaptada para el coche. En estos casos, se debe actuar sin autoritarismo y siempre sin violencia, pero manteniéndose firme en la premisa de que, para viajar en coche, hay que ir sentado y sujeto. Lo mejor es prever la situación, ir adelantando lo que va a suceder, empatizar, mantener la calma, conectar emocionalmente y ofrecer alternativas, por ejemplo, parar de vez en cuando si el viaje es largo. Somos los adultos los que, en principio, tenemos las herramientas necesarias y la madurez cerebral para gestionar las emociones y mantener la calma y debemos recordar que el cerebro de los niños está en pleno desarrollo.

Crianza respetuosaMostrarnos abiertos, cercanos y disponibles en todos los momentos incluso en los de mayor estrés, facilitará la intimidad emocional entre las dos partes, asentará las bases para que los niños se sientan seguros, compartan sus experiencias y cuenten con sus personas de referencia en cualquier momento de sus vidas. Los bebés dejan de serlo pronto y si queremos saber qué sucede con nuestros niños, hemos de fomentar, desde el principio, una comunicación sincera, sin juicios ni críticas, en la que se sientan aceptados. Para facilitar esta intimidad emocional, hemos de ser conscientes de que la crianza respetuosa tiene dos ‘enemigos’: las antiguas creencias y las malas interpretaciones. Por un lado, hemos de revisar todas las afirmaciones del tipo si lo coges en brazos se va a malacostumbrar, ¿todavía le das teta? Mejor que duerma solo, déjalo llorar, que te está manipulando, etc. Son algunas de las creencias que han pasado de generación en generación pero que no tienen ninguna base científica, sin embargo, sí se ha demostrado qué consecuencias tiene la falta de contacto físico o de no atender las necesidades emocionales. Hemos de estar muy atentos a qué necesitan en cada etapa, teniendo en cuenta que en la primera infancia el contacto físico es fundamental para el desarrollo positivo del concepto de sí mismo y de su autoconfianza.

Por otro lado, no se ha de confundir respetar al niño con la permisividad absoluta. La crianza respetuosa no es decir siempre que sí, ni obviar las consecuencias positivas o negativas que tienen los comportamientos del niño. Cuando nos comprometemos a respetar sus ritmos y necesidades también debemos establecer unos límites adecuados a la situación y a la etapa en la que se encuentran. Esto es tan necesario como el contacto físico. Los límites dan seguridad y protección, aunque no es fácil ponerlos pues suelen producir en los niños reacciones de enfado y rabia que hay que saber acompañar.

Crianza respetuosaEn las casas de las Madres y Padres de Día de Canarias tratamos de hacer tribu entre las madres y padres de nuestros nidos para que no se sientan solos con la crianza respetuosa. Además, tenemos muy en cuenta la importancia de mantener un entorno en el que los bebés se sientan seguros y libres para expresar sus emociones. No solo nos importa que sepan que pueden contar con nuestra presencia y brazos cuando lo requieran, sino también que entiendan que van a ser respetados y acompañados cuando sus emociones les desborden.