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Cuidando la relación con nuestro perro

Cuando decidimos poner un perro en nuestra vida lo hacemos porque queremos compartir nuestro día a día con él, ya sean momentos rutinarios o excepcionales, pero es importante que no nos olvidemos de cómo percibe nuestro perro todos esos momentos.
Nuestro perro como compañero de vida es nuestra responsabilidad, y velar por su tranquilidad y seguridad es uno de los objetivos que tenemos como propietarios. Quizás hay situaciones que desearíamos compartir con nuestro amigo, pero puede que no sea lo más adecuado.

Identificar las situaciones para las que nuestro perro no está preparado es fácil si tenemos una buena lectura de su lenguaje. Así, podremos evitar que tenga una experiencia que le sobrepasa, y de tenerla,podemos ayudarle a salir de ella de forma enriquecedora. De esta manera, además, estamos mostrando a nuestro perro que puede confiar en nosotros, dándole seguridad.

Tener una relación saludable, ya sea con nuestro perro o con otro ser vivo, no es posible si no existe en ella confianza, respeto y comunicación. Como referente de nuestro compañero de vida querremos forjar una relación con estas características, y esto es sólo posible si somos capaces de tener empatía con él. Todas estas cosas no aparecen de la nada…hay que trabajarlas durante toda la relación. Si nuestro perro tiene miedo, no le ignoremos. Apoyémosle para ayudarle a superarlo, o al menos a que no tenga más miedo.

Si a nuestro perro le disgusta relacionarse con humanos, obligarle no le hará ningún bien. Sin embargo, preparar un plan de acción que le ayude a ver las personas de otra manera, mejorará su calidad de vida y su relación con la sociedad. Si nuestro perro ladra cuando se queda solo, no nos enfademos con él. En cambio, buscar ayuda para averiguar qué le está pasando puede cambiarnos la vida sin deteriorar la relación que tenemos con él. En muchísimas ocasiones en las que no entendemos porqué nuestro perro no actúa como esperamos nos frustramos y dejamos de ser justos con él, actuando de manera errónea y deteriorando la confianza que nuestro perro pudiera tener en nosotros.

En la medida que nos sea posible debemos hacer un esfuerzo para entenderle y comprender qué está pasando antes de actuar, y si es necesario siempre podemos contar con la ayuda de un profesional que nos ayude a entender cómo se siente nuestro perro, y qué podemos hacer nosotros por él como propietarios y como amigos.
No olvidemos que la empatía es la clave del éxito en nuestra relación con nuestro perro.

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