Desconectate

Textos: Laura González Vega (Psicóloga)

¿A cuántos aparatos estás conectada diariamente? El móvil, la tablet, el portátil, la televisión, el manos libres del teléfono, los relojes inteligentes… ¿Cuánto tiempo estás conectado al día?

Párate un momento e intenta reflexionar sobre esto: ¿estás conectado contigo y con tu alrededor?

Ahora que llega el ansiado verano y muchos se van de vacaciones, el pensamiento es: “ahora sí, es el momento para desconectar”. Pero ¿desconectas de verdad? Las nuevas tecnologías han sido un gran avance para la sociedad actual: puedes hablar con tu hermano que vive en Canadá gratis ¡e incluso verle en directo!; tienes toda la información desde el momento en que ocurre en el otro lado del planeta; puedes saber quién es la persona con la que te vas a ver dentro de media hora sin haber hablado nunca con ella; planeas un viaje con todo lujo de detalles sentado cómodamente en tu sillón favorito; haces la compra sin salir de casa; pagas las facturas sin tener que acudir al banco, etc. El impacto que han tenido las nuevas tecnologías ha supuesto un importante soporte de ayuda en prácticamente cualquier cosa haciéndonos la vida más “fácil”, pero el uso desaforado e ilimitado que hacemos muchas veces de ellas también puede resultar perjudicial.

Si no somos capaces de mantener una conversación con otras personas sin mirar el móvil cada dos minutos; si ante cualquier duda, sacamos el teléfono en busca de solución, sin ni siquiera habernos parado a pensar un segundo; si sientes que te falta algo, que te pones nervioso cuando el móvil se queda sin batería y no lo puedes cargar, o porque se te ha quedado atrás; si te irritas y alteras cuando llevas unas pocas horas sin jugar a tu videojuego favorito o sin leer o escribir en tus redes sociales… Esto empieza a ser un problema en tu vida porque estás dependiendo de las nuevas tecnologías para sentirte bien y tranquila.

Es importante ser conscientes de cómo estamos conectados a las nuevas tecnologías para ver si estamos desconectados de nosotros mismos.

Puedes empezar ya a conectar contigo. Plantéate qué puedes hacer para no mirar tanto el móvil, no estar tanto tiempo sentada delante del portátil o no abstraerte con la tablet. Cada persona es diferente y tiene circunstancias distintas, así que eres tú quien debe decidir cómo hacerlo y ser coherente con lo que te propongas para poder cumplirlo. Comprueba que puedes “desconectarte” y empieza a “conectarte” de verdad.

Podemos empezar por el ejercicio. Reflexiona sobre tu actividad diaria: ¿Eres de los que están más sentados que de pie? ¿Te consideras activa? ¿Practicas ejercicio físico? Pasear, nadar, bailar, montar en bicicleta, patinar… cualquier actividad en la que tengas que moverte te reportará vitalidad y energía positiva y te ayudará a conectar con tu cuerpo.

Conecta contigo ¡Mímate! ¿Cuáles son tus hobbys? ¿Qué es lo que te gusta? Date el placer de hacer algo que te guste cada día. No tienen que ser grandes actividades, ni durar mucho tiempo. Leer, ver un capítulo de una serie, ir al cine, visitar una exposición, escuchar música, elaborar o tomar algún alimento que te guste mucho… ¡saboreándolo! Estar en el sofá relajadamente, quedar con un amigo, pasear y dejarte absorber por lo que te rodea. Lo importante es que lo que decidas hacer lo hagas con los cinco sentidos, sin distracciones, plenamente atento, para que puedas sacarle todo el jugo y no importe si lo que realizas dura diez minutos o dos horas.

Conecta con tus seres queridos. Pasa tiempo con ellos. Tiempo de calidad. Suelta el móvil. Presta atención. Mira a los ojos. Respira. Escucha. Sonríe. Besa. Abraza. Cada persona que te acompaña es importante y este momento, el momento que estás compartiendo con la gente que quieres, no lo vas a volver a vivir, no lo podrás recuperar luego. ¡Disfrútalo al máximo!

Cada momento, estemos solos o con alguien, es único e irrepetible. Disfrútalo.

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