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El Puertito – Punta de Jandía (Fuerteventura)

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Textos: Carlos Antolín Carruesco | wildcanarias.com

A veces se echan de menos cosas, y es en el ejercicio de la nostalgia donde recupero fuerzas y me pongo en forma. Nostalgia que me impulsa una y otra vez a regresar a esta isla quemada donde solo su solo nombre invita a soñar.
Una Fuerteventura que quebró la superficie del Atlántico hace más de 22 millones de años. Y es en esta isla, la más anciana del Archipiélago Canario, donde cada ruta resulta una experiencia sobrecogedora, viejos senderos y caminos de trágico silencio y soledad imperan en un espacio tiempo extraído de un olvidado pasado donde la vida no concebía otro sentido que la de subsistir.

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Punta de Jandía es sinónimo de lejanía, olvido, pasado, una tierra literalmente abandonada en la memoria de los muertos donde kilómetros y más kilómetros a la redonda repiten un paisaje árido, duro y semidesértico; su descripción más llana es justamente este combinad morfológico de sílabas, escasas palabras que no superan el puñado, y donde tan pocos ingredientes bastaron para hacer estallar en mil pedazos la imaginación, un paisaje que se adentra en las retinas e invita a la retrospección.

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No muy lejos de mi campo visual colosales columnas de piedra se alzan dentadas desdibujándose en un horizonte finito e infinito a su vez, gigantes pétreos anclados en toneladas de arena y sal, dorsales que parten en dos la península de Jandía, un campo de fantasía donde desahogar el corazón y sorprender a los ojos a través de este huésped dormido por los siglos de los siglos. Es en este mundo de ensueño y silencio, en esta extensión de tierra de luces y sombras marcadas por un sol que reverbera fantasía, quien nos hace regresar una y otra vez a aquella lejana y borrosa niñez donde los sueños eran parte de nuestros juegos, es aquí en Jandía, es hora de imaginar dragones…

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Nos adentramos en el Parque Natural de Jandía, en dirección a La Caleta de La Madera… Abandonamos el litoral de Jandía para adentrarnos en su extenso interior, dirección a la montaña de Las Talahijas; grandes cadenas montañosas se abrirán en breve ante nuestra mirada, siendo el Pico de La Zarza el punto más elevado de Jandía, elevándose hasta sus 817 metros de altitud, marcando el techo de la isla de Fuerteventura.

De vuelta a Morro Jable me desvío en dirección a Cofete, y es en la Degollada Agua Oveja donde el abismo se abre ante mi mirada, kilómetros y kilómetros de playa se pierden en un horizonte salvaje, idílico y mágico. Será en mi siguiente publicación cuando pondré pie en la playa de Cofete, cruzando en horizontal desde Morro Jable a través de Gran Valle por la Degollada de Cofete, un paso que conecta estos dos grandes valles del Sur.

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