actitud

Textos: Laura González Vega (Psicóloga)

“Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie dada de circunstancias, de elegir su propio camino. ¿No podemos cambiar la situación? Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”

Viktor Frankl.

 

 

La infancia es un factor clave en cómo somos las personas de adultos. Cómo afrontamos los problemas, cómo miramos la vida… lo que hayas vivido y experimentado siendo menor podrá marcar, de alguna manera, tu forma de ser, pero no necesariamente tiene que ser el patrón por el que guiarte el resto de tus días. No puede ser lo que nos defina. En vez de quedarnos en la queja, en el reproche, en el recuerdo de lo que hemos vivido, sería mejor que buscásemos cómo solucionar, sanar o resolverlo, con nosotros mismos primero, y con los demás si hiciera falta, y encontrar otra alternativa, otro punto de vista.

Hay personas que se sienten abatidas y no encuentran ningún motivo ni sentido para seguir adelante. Su actitud es derrotista y desalentadora y, muchas veces, creen que no pueden hacer nada para cambiar cómo se sienten. Viajan en piloto automático, dejándose influir por la negatividad, experiencias desagradables, enganchados al lamento, al criticar al otro, a no mirar, a no sentir… y, sin darse cuenta, viven sus vidas sin vivirlas.

Con el paso del tiempo, con los estudios realizados y tas escuchar a tantas personas, me he dado cuenta de que, realmente, da igual la situación por la que se esté pasando, lo que realmente afecta al estado de ánimo es la actitud, los pensamientos. La mirada hacia eso que está ocurriendo.

En el día a día, en la actualidad, puede que te quedes sin trabajo, que fallezca un familiar cercano, que vivas una ruptura sentimental, que tengas que mudarte de ciudad… pero eres tú quien decide (la mayoría de las veces sin ni siquiera darte cuenta) cómo vivir todas estas situaciones. Estamos acostumbrados a vivir en la queja constante, a verlo todo por el lado negativo, a no disfrutar lo que tenemos, y no percibir lo afortunados que somos cada día.

Si cambiamos nuestros pensamientos pesimistas y catastrofistas por otros más realistas y positivos; si intentamos aprender de las circunstancias; si nos relajamos; si nos ponemos “otras gafas” con las que mirar lo que ocurre, la situación no va a cambiar, pero nos sentiremos infinitamente más tranquilos y más dispuestos a afrontarla y superarla. Merece la pena intentarlo, practicar a diario tener una actitud positiva, segura, enérgica… una actitud con la que encarar la vida que tenemos. Una actitud de mirar hacia dentro, hacia lo que somos y de búsqueda de lo que nos hace sentir bien y cómo conseguirlo. Una actitud de motivación, de auto empatía, de aceptación de uno mismo.

¡Claro que soy consciente de que hay situaciones realmente difíciles en la vida! pero quien escribió esa frase tan certera, Viktor Frankl (neurólogo y psiquiatra), estuvo en varios campos de concentración nazis y, en su libro “El hombre en busca de sentido”, expone que, incluso, en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir.

¿Cuál es la tuya?

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