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Entrevista a Albert Boadella

Albert Boadella "El Semón"

Afortunadamente, cada vez más, las productoras que pululan por las islas se preocupan por traer espectáculos que van más allá de lo común. Es el caso de Makaron que ha visto el momento oportuno para traer a Albert Boadella y su obra “El sermón del bufón”. Un espectáculo en el que conviven dos almas que polemizan hasta el final de la función: “Albert” y “Boadella”.

¿Puedes hablarnos de tus comienzos Albert? ¿Qué recuerdas especialmente de tu trayectoria?
Tuve la suerte de ser joven en una época en la que había que desmontar una dictadura decrépita. Era una función muy concreta y el enemigo estaba claro para todos. Para los que empezábamos, en el teatro subsistía una sensación emocionante, el sentir que con el teatro participabas a inducir el mensaje de la libertad. Éramos conscientes que el futuro nos pertenecía y esa confianza hizo que los primeros pasos con Els Joglars fueran rápidamente exitosos.

¿Es “El sermón del bufón” una continuación de su libro de 2001 “Memorias de un bufón”?
Hay pasajes descritos en mis memorias pero esencialmente engloba un recorrido a mi vida a partir de ciertos momentos cruciales de la infancia hasta la actualidad. El recorrido se alterna entre la vida íntima y la vida pública con todo lo que hace referencia a mi papel como artista.

boadella teatro

En “El sermón del bufón” usted recorre muchos pasajes de su vida. Dicen varias reseñas sobre la obra que en ella polemizan las dos almas que habitan en su cuerpo. Háblenos de ellas y cuál es la que gana la batalla.
Todo ser humano adulto se diferencia de los animales y de los niños muy pequeños en que alberga en su mente constantes contradicciones y represiones a sus propios impulsos. Para simplificar estas contradicciones las he resumido en dos: el Boadella y el Albert. Ciertamente conviven en la misma carrocería pero podría asegurar que Albert significa aquellas cosas que uno arrastra desde la infancia y la juventud, especialmente los impulsos. Contrariamente, Boadella son todos aquellos aspectos que van penetrando a lo largo de los años y que constituyen muchas veces un freno a los impulsos del Albert.

De todas -y son muchas-, ¿cuál cree que es su obra más aplaudida? Hay dos que se hacen la competencia: “Yo tengo un tío en América” con Els Joglars y el musical “Amadeu”

Usted se ha metido a lo largo de su intensa vida con gente de esa que parece intocable en según qué momento. ¿Eso es valentía, osadía o usted ha tenido desde joven esa garantía que va inserta solo en el cumplir años de soltar lo que uno piensa sin medir consecuencias?

Albert BoadellaLa práctica profunda de mi oficio conlleva esta tradición. Si retrocedemos en la historia veremos cómo muchos comediantes satirizaron y se enfrentaron a poderes entonces mucho más tiránicos. Sin embargo, hoy sorprende un comediante que se enfrenta a determinados mitos. Eso sucede porque nadie quiere estar fuera de las posibles prebendas de las administraciones públicas. Administraciones que lamentablemente son más políticas que públicas.

El 5 y el 6 de octubre la obra estará en el Teatro Guimerá (Tenerife), el día 7 estará en el Palacio de Infecar (Gran Canaria), el 9 pasará por el Teatro Salinero (Lanzarote) y culminará en el Teatro Circo de Marte (La Palma).

Siguiendo el hilo de lo anterior, hoy están más valoradas aquellas personas que dicen lo que piensan realmente y actúan conforme a ello. Más complicado cuando se trata de alguien popular. ¿Se siente usted en un altar en ese sentido?
Me siento muy valorado por los ciudadanos amantes de la libertad y el libre pensamiento. Siempre he gozado de su apoyo y fervor por mi obra.

¿Le agrada a usted el cambio de gobierno producido recientemente en España? Y con sinceridad: ¿Cómo ve Albert Boadella realmente este país?
Podemos cometer el error de pensar que los cambios en política por el mero hecho de alternarse en el Gobierno ya son positivos. Tengo la impresión que con el último cambio no hemos ganado nada. Un Gobierno tan en minoría y con los apoyos que tiene comporta inevitablemente un secuestro. El problema está, no en lo que hace, sino en lo que no hace y debería hacer. España es un país formidable para vivir. El mayor problema que tiene planteada nuestra sociedad en los últimos 40 años es el separatismo. El vasco tan sangriento y el catalán tan paranoico y golpista. Si no se ataja esta deriva, España como nación, dejará de existir.

“Me siento valorado por los ciudadanos amantes de la libertad y el libre pensamiento.”

Boadella teatro

Le tienen ganas desde muchísimos foros. ¿Se arrepiente de haber llevado este tipo de vida tan al escaparate de sus férreos detractores?
Todo lo contrario. No hay nada que me proporcione tanto placer como poner de los nervios a mis adversarios.

Supongo que le gusta que al margen de dramaturgo, actor, guionista… le etiqueten como un “intelectual”.
El término “intelectual” es muy restringido si lo entendemos como alguien que se dedica profesionalmente al intelecto. Tiene un lado algo vanidoso y risible. Es como ejercer un monopolio del pensamiento que parece excluir a quien se dedica a otras actividades. Puestos a etiquetar, prefiero “artista”.

Alberto Boadella en el teatro

¿Cómo se lleva usted con las redes sociales? Observo que no tiene y me da la sensación de que en absoluto las echa de menos.
No se me ocurre entrar en Twitter. Prefiero no mezclarme en algo que lleva una proporción de excrementos tan alta. Es muy difícil no salir contaminado. Se trata de una moda que dentro de pocos años nos parecerá grotesca.

Dígame sus cinco primeros peldaños en la pirámide de valores que tenemos las personas. Me atrevo a decir que el humor está por ahí…
Amor propio, capacidad de gozar provocando la felicidad ajena (también la risa), disfrutar de la diferencia, desapego material y compasión.

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