“Factores de riesgo del Ictus y su relación entre ellos”

Texto: Pino Delia Domínguez Trujillo.

¿Qué son los factores de riesgo?
Un factor de riesgo (FR), es todo aquello (enfermedades, hábitos de vida, herencia, etc.) que hace que estemos más predispuestos a sufrir o desarrollar una patología. En el caso del ictus hay dos grandes tipo de FR: aquellos que podemos controlar o modificar (FR modificables) y aquellos que no podemos controlar ni modificar (FR no modificables).

FACTORES DE RIESGO DEL ICTUS NO MODIFICABLES.

Edad. Es el principal FR no modificable. La probabilidad de tener un ictus aumenta con la edad. Aproximadamente, los 2/3 de los ictus ocurren a personas mayores de 65 años. A partir de los 55 años de edad. El riesgo de sufrir un ictus se dobla por cada diez años que transcurren.

Sexo. Los hombres tienen mayor riesgo de padecer un ictus que las mujeres. Pero como las mujeres viven más años que los hombres, la mayoría de los supervivientes de un ictus mayores de 658 años son mujeres.

Raza. Las personas de raza negra, los indígenas americanos, así como los individuos mestizos, tienen mayor riesgo de sufrir un ictus que los otros grupos raciales.

Historia familiar del ictus. Las personas con antecedentes familiares (sobre todo en padres y hermanos) tienen un mayor riesgo de sufrir un ictus.

Es importante resaltar el hecho de que aunque una persona tenga unos de los FR no modificables, ello no quiere decir que lo vaya a sufrir. Pero sí que es recomendable que estas personas sean muy estrictas en controlar los FR modificables.

FACTORES DE RIESGO MODIFICABLES.

Enfermedades médicas tratables: hipertensión arterial (HTA), dislipemia, diabetes
mellitus, enfermedades cardiacas, historia personal de ictus.

Factores de estilo de vida: tabaquismo, enolismo, obesidad, inactividad física.

Hipertensión arterial (HTA): Se considera HTA cifras de presión arterial superiores o iguales a 140/90 mmHg. A HTA es el FR más importante para padecer un ictus tanto isquémico como hemorrágico. Para controlarlo correctamente es fundamental seguir una dieta baja en sal y tomar fármacos antihipertensivos; además de disminuir el peso, hacer ejercicio regular, nofumar ni beber alcohol. Es muy importante tomar correctamente la medicación siguiendo las indicaciones de su médico. La medicación no hay que dejarla de tomar nunca incluso aunque se encuentre bien y las cifras de la presión arterial sean normales.

Dislipemia (colesterol alto). Es un FR importante para sufrir un ictus isquémico de etiología o causa aterosclerótica. Para su control es necesario reducir las grasas totales y especialmente las saturadas (grasas animales aceites y grasas para cocinar) en la dieta, realizar ejerciciode forma regular y tomar medicación bajo control médico.

Diabetes mellitus. Las personas diabéticas tienen el doble riesgo de sufrir un ictus isquémico y además, cuando lo sufren con frecuencia es más grave que en las personas no diabéticas. Es muy importante mantener los niveles de glucemia (azúcar en la sangre) dentro de las valoraciones normales. Su médico le recomendará el mejor tratamiento (antidiabéticos orales o insulina); no olvide acudir a los controles que le citen.

Enfermedades cardíacas. Hay varias enfermedades del corazón, conocidas como patologías embolígenas (prótesis valvulares, estenosis mitral, miocardiopatía dilatada, infarto de miocardio reciente, etc.), que predisponen a sufrir un ictus. La más frecuente de todas ellas es la fibrilación a

uricular, una arritmia que sufren muchas personas con avanzada edad. Su médico le explicara cual es el mejor tratamiento y le indicará la medicación que debe de tomar, que con mucha frecuencia será un anticoagulante; en nuestro país el más utilizado es el Sitrom, si lo toma siga todas las indicaciones de su médico y no se olvide de acudir a los controles periódicos a los que le citará.

Tabaquismo. Tanto el tabaquismo activo como el pasivo dobla el riesgo de sufrir un ictus isquémico o hemorrágico. Si deja de fumar ahora su riesgo de padecer un ictus caerá significativamente los 2 próximos años. Además a los 5 años de su retirada (cese), su riesgo de ictus será el mismo que el de la persona que nunca ha fumado. Por ello se recomienda la abstinencia o el abandono del hábito tabáquico. Así como evitar la exposición pasiva al tabaco. Hay programas de deshabituación al tabáquica y mediación que le ayudarán a dejar de fumar.

Alcohol. El consumo excesivo de alcohol, tanto de forma esporádica como crónica, aumenta el riesgo de sufrir un ictus tanto isquémico como hemorrágico. Si lo que ha sufrido es un infarto cerebral, una pequeña cantidad al día de alcohol (un vaso de vino o de cerveza al día) no le perjudicará; no obstante consulte con su neurólogo antes de tomar nada.

Obesidad o Sobrepeso. El aumento de peso es un FR para sufrir un ictus .Ello es especialmente evidente en las personas con obesidad abdominal. La reducción de peso le ayudará a controlar mejor la presión arterial, la glucemia y los niveles de colesterol en la sangre.

Sedentarismo. La falta de ejercicio es otro FR del ictus; por ello es muy importante evitar el sedentarismo. Se recomienda realizar ejercicio físico de moderada intensidad, de manera habitual e incluso diaria, durante por lo menos 30 minutos.

Terapia hormonal. El tratamiento con estrógenos incrementan el riesgo de padecer un ictus. Por ello, en las mujeres menopáusicas no se recomienda la terapia hormonal (con estrógenos solos combinados con progestágenos). Si usted es una mujer de más de 30 años, fumadora y en tratamiento con anticonceptivos orales con dosis elevadas de estrógenos, tiene un riesgo alto de sufrir un ictus. Consulte con su médico cómo dejar el tabaco y/o escoger otra opción de contracepción.

Trombofilias. Las trombofilias son aquellas enfermedades que predisponen a formar trombos (coágulos) con gran facilidad. Muchas de estas enfermedades son hereditarias. En estos casos se recomienda el tratamiento a largo plazo con anticoagulantes (Sintrom).

Ateromatosis carotídea. La ateromatosis carotídea, o aterosclerosis de la arteria carótidea interna a nivel de cuello, puede provocar una estenosis (disminución en el calibre de la arteria) que cuando es importante puede llegar a ocasionar un ictus isquémico. En estos casos, se recomienda una intervención quirúrgica, la endarterectomía carotídea, que consiste en que el cirujano abre la arteria y extrae los depósitos de grasa que están bloqueando la circulación por ella.

CONCLUSIONES:
La mayoría de los ictus en pacientes ≤ 55 años parecen relacionarse con una elevada prevalencia de factores de riesgo vascular clásicos y posiblemente de estrés psicosocial.
La hipertensión arterial resultó el factor de riesgo más frecuente en todos los tipos de infarto, y la fibrilación auricular, la etiología cardioembólica predominante, es el infarto aterotrombótico el más frecuente.
Podemos plantear que los factores de riesgo de mayor relevancia para la enfermedad cerebrovascular son la HTA y el hábito de fumar, y el hecho de que sobre ambos se puede actuar trae aparejado una disminución de los altos índices de discapacidad, invalidez y mortalidad.
Se demuestra que la relación que existe entre el sexo y los factores de riesgo el porcentaje máximo está en hipertensión sobre todo en hombres y en el cardiovascular también está en hombres . El factor de riesgo de la Diabetes Mellitus está igual en mujeres y hombres . El tabaquismo se da representada en mujeres con que en hombres .
El número de sesiones en relación con los factores de riesgo demostramos que en el ictus isquémico tiene más número de sesiones que el hemorrágico ya que el hemorrágico se da con menos frecuencia y además suele tener menos repercusiones a nivel motor.

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