Textos: Laura González Vega (Psicóloga)

En psicología hay muchas herramientas que se pueden usar para ayudar a las personas. Una técnica utilizada para trabajar con la experiencia a través del cuerpo y que nos pone en contacto con nuestra sabiduría corporal, permitiéndonos ser más auténticos e integrar emociones y razón, es la llamada focusing o enfoque corporal, creada por Eugene Gendlin, filósofo psicoterapeuta que trabajó con Carl Rogers, psicólogo creador de la Terapia Centrada en la Persona.

En palabras de Gendlin “focusing invita a ponerte en contacto con tus sentimientos. Cada paso de focusing, cuando se da correctamente, queda reflejado en un alivio físico, una relajación más profunda de la tensión. Focusing te guía a un nivel más profundo de consciencia, de darte cuenta dentro de tu cuerpo. En este nivel, poco familiar para la mayoría de la gente, es donde existen actualmente los problemas no resueltos y solamente en este nivel podemos cambiarlos”.

El focusing es una herramienta terapéutica muy efectiva donde la persona debe tomar conciencia de aquello que ocurre en su cuerpo para después, proceder a una sanación emocional. Se trata de aprender a enfocar nuestra mirada y nuestra atención hacia esa «sensación sentida o sensación corporal» para relacionarnos mucho mejor con nosotros mismos y afrontar así los problemas de la vida.

Según Gendlin “El focusing es un proceso de cambio de nuestras vivencias, que nos ayuda a enfrentarnos a un problema, a una situación difícil o a buscar una solución creativa. Descubrimos entonces el cerebro que hay en nuestro cuerpo, nuestro auténtico ser es escuchado a través de las palabras, sensaciones, imágenes o recuerdos que ponen nombre a la sensación sentida” (sensación corporal).

El proceso de focusing involucra entrar en el cuerpo y encontrar ahí una sensación especial que llamamos sensación sentida. Este concepto se refiere a esas sensaciones corporales que están conectadas a alguna experiencia de tu vida, quizás al principio es poco clara, pero una vez te prestas atención y escuchas a tu cuerpo irás descubriendo qué te quiere decir esa sensación. Algunas veces, una sensación sentida simplemente se encuentra ahí; otras veces debe ser invitada a formar parte de ti o venir a tu cuerpo desde ti mismo. Por ejemplo: Si alguien te pregunta cómo te está yendo en el trabajo, al principio no hay nada ahí, pero si esperas, con la atención en el centro de tu cuerpo, un sentimiento distinto de tensión viene a tu abdomen, que tú sabes que está conectado a esa fecha límite en la que tienes que entregar el informe. Esa tensión en tu estómago es la sensación sentida.

Esta técnica nos ayuda a vivir esas sensaciones sentidas siendo conscientes de ellas, a estar más atentos a nosotros mismos, desde nuestra totalidad, desde lo profundo de nuestro ser, a conocernos, vernos y descubrir qué hay en nuestro interior.

“La enfermedad es vivir en la rutina, con valores ajenos, sin haber estado nunca en contacto con la vida que fluye dentro de cada uno, sin haber sentido la complejidad de las propias experiencias, de donde surgen las alternativas”. Gendlin, 1973.

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