Fuerteventura, un paraíso muy cercano y muy completo.

Texto: Ricado Tarradés | Fotos: Una mosca en mi sopa

La isla de Fuerteventura es la más extensa de todo el archipiélago canario. De punta a punta son 98 Km y con una superficie de  1.660 Km2 repletos de lugares con encanto que no dejan indiferente al visitante. Su paisaje, aparentemente desértico, nos guarda maravillosas sorpresas en todos los sentidos. Desde su sabrosa y elaborada gastronomía a una interesantísima artesanía, sin olvidar por supuesto sus interminables playas de aguas cristalinas, sus senderos montañosos y el carácter amable y cercano de sus habitantes. En estas páginas queremos transportarte a un destino en el que con mucha facilidad, tu cuerpo y tu mente podrán olvidar el estrés y conectarse con la naturaleza más limpia y pura.

Una costa sin igual en la Macaronesia

Como sabrás, se conoce por Macaronesia a toda el área formada por los archipiélagos de las Islas Canarias, Madeira, Salvajes, Azores y Cabo Verde. Pues bien, en ninguna de estas 42 islas e islotes macaronésicos podrás encontrar una costa y unas playas tan espectaculares como las de Fuerteventura. De norte a sur, la isla majorera nos deleita con un paraíso al alcance de nuestra mano. Diferentes tipos de arena, diferentes tonalidades y colores, playas urbanas, salvajes, pequeñas y kilométricas… En resumen, hay todo tipo de playas y para todos los gustos en esta isla canaria. En el norte, las playas de Corralejo, El Moro, El Burro, El Cotillo, Los Lagos, La Concha y Los Charcos, nos invitan a evadirnos y disfrutar del mar en su pleno esplendor tanto por el verde esmeralda de sus aguas como por la tranquilidad de muchas de estas playas.

Cuando nos dirigimos al sur, la cosa cambia, pero sigue siendo espectacular. Aparece el oleaje en una serie de playas salvajes rodeados de riscos como son la playa del Castillo, la playa del Aljibe y la playa del Águila, muy indicadas para hacer surf y desconectar con todo.

En el oeste, nos encontramos con el pueblecito de Ajuy que es muy auténtico con sus casitas multicolores. Allí está la playa de Ajuy, de arena negra y agua cristalina, que nos espera con unos contrastes maravillosos. Muy cerca de allí también puedes disfrutar de otras playas del mismo estilo. Las más conocidas son la playa de La Pared, la playa Aguas Verdes y la playa de los Molinos.

En el suroeste, en la península de Jandía, nos encontramos con la playa de Cofete, uno de los símbolos de Fuerteventura, con 12 Km de territorio virgen y 100% natural: un auténtico paraíso. Al sureste, de dicha península están las famosas playas de Jandía. La playa de Sotavento, con muy poca profundidad, son una maravilla tanto para su disfrute en familia, como para navegar en windsurf y kitesurf, por sus excelentes condiciones para estos deportes. De hecho se disputan desde hace años pruebas del campeonato del mundo de velocidad y slalom. También está la playa urbana del Matorral en Morro Jable .

En el este de la isla destacamos las playas de Costa Calma, bonitas y con cierto encanto, que con la marea vacía puedes recorrer caminado hasta poco más de 2km de punta a punta.

No nos podemos olvidar del islote de Lobos, situado en la bocaina, entre Fuerteventura y la vecina Lanzarote. Este islote cuenta con una bahía natural que nos recuerda a una espectacular piscina y en su cara suroeste, son muchos los surfistas que disfrutan con una de las olas de derechas más valoradas en Canarias. Es importante recordar que según la normativa vigente, una se limita el aforo de visitantes diarios en la isla de Lobos a 400 personas y obligatorio solicitar un permiso con 3 días de antelación para visitar este paraíso.

Un interior donde se respira tranquilidad

En el S. XVIII el gran literato español Miguel de Unamuno fue desterrado a Fuerteventura por asuntos políticos. Pero fue aquí donde, lejos de amargarse, encontró una tranquilidad conmovedora y una inspiración fundamental para su aplaudida obra. Hoy día, el interior de la isla de Fuerteventura sigue guardando rincones donde se respira la calma en cualquier momento. Sus montañas y volcanes dormidos, nos sorprenden por una majestuosidad inesperada.

Y sus desérticos parajes son sobrecogedores. Desde nuestro parecer, visitar y disfrutar de todos los alicientes de Fuerteventura debería estar recomendado por prescripción médica al menos una vez al año, para que nos sirviera como desintoxicación espiritual. Hacer un “Switch”, como dicen los ingleses y recargar pilas para doce meses más.

Deportes de tierra y mar

La oferta deportiva que podemos encontrar en Fuerteventura es bastante amplia, tanto en el mar como en el interior. Si hablamos de deportes acuáticos no podemos dejar de mencionar el surf, bobyboard, windsurf, kitesurf, paddlesurf, buceo, natación en aguas abiertas, kayac de mar y otras modalidades de piragüismo, la pesca deportiva y submarina, vela ligera, latina y de crucero. En las playas también se practica el beach voley y deportes de raqueta. Si nos adentramos en su corazón, Fuerteventura guarda un auténtico tesoro para los amantes del trekking, la espeleología, y el running de montaña.

A la hora de pedalear, Fuerteventura es ideal tanto para la bicicleta de montaña en todos sus disciplinas como para la bicicleta de carretera, pues cuenta tanto carreteras interminables de diferentes niveles como pistas, senderos y técnicas veredas.

Escenario perfecto para la fotografía artística

En Fuerteventura, como en otras islas Canarias, los apasionados de la fotografía encuentran multitud de motivos para capturar con sus cámaras. Sus impresionantes paisajes, su inconfundible luz, su embriagadora naturaleza, sus contrastes, sus cielos limpios y estrellados, sus impresionantes puesta de sol, sus inconfundibles amaneceres, su peculiar arquitectura, su respeto por el entorno, la autenticidad de sus costumbres… cada uno encuentra en Fuerteventura la inspiración en lo más inverosímil.

Y tú, ¿cuándo vas a volver a Fuerteventura?