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Intestino delgado y musculatura esquelética

intestino

Textos: Jorge Domínguez Marante

Lamentablemente la medicina convencional y, dentro de ella, muchos fisioterapeutas abordan los problemas del paciente de una forma demasiado analítica atendiendo únicamente a los síntomas que el paciente presenta y no a las causas que provocan sus dolencias. Esto no es culpa de esos médicos y fisioterapeutas, ya que es sencillamente la formación que le han impartido es sus escuelas. Pero es momento de abrir un poco las visiones de cada profesional y que veamos más allá de los problemas como un trastorno netamente mecánico.

Habitualmente, nuestros órganos y vísceras mucho tiempo antes de sufrir una enfermedad pasan por una fase de DISFUNCIÓN, donde disfunción no quiere decir nada más que un mal funcionamiento del órgano. La disfunción del órgano es una manera en la que nuestro organismo nos avisa o alerta de que algo anda mal, con una serie de síntomas propios de cada órgano y unos dolores reflejos y alteraciones en nuestros músculos y articulaciones.

SIGNOS Y SÍNTOMAS DE LA ALTERACIÓN DE LA FUNCIÓN DEL INTESTINO DELGADO

Detectar una alteración en el funcionamiento de un órgano puede ser bastante difícil, debido a que muchas veces no nos damos cuenta. Pero podemos reconocer una disfunción de Intestino delgado por los siguientes signos y síntomas:
• Cualquier alteración del proceso digestivo, como gases, digestiones lentas, estreñimiento, diarreas.
• Sueño excesivo después de comer.
• Irritaciones de la lengua y la boca.
• Zona posterior de la lengua pastosa con capa amarillenta.
• Bruxismo (apretar los dientes de forma inconsciente por la noche).
• Sensación desproporcionada de opresión por la ropa ajustada o por el cinturón.

Como vez son pequeños síntomas que a menudo dejamos pasar por alto, pensando que en un rato se nos pasará o que apenas nos tomemos un medicamento se nos quitará el malestar. Y por supuesto que lo hace el medicamento, el problema está en que estamos tapando el síntoma: mientras no tratemos la causa real que afecta a nuestro intestino y genera tantos gases, estreñimiento, diarreas, etc. no lograremos absolutamente nada.

El intestino delgado alterado (casi toda la población en la sociedad occidental lo padece en algún grado) cuando se altera tiende a generar lumbalgias por bloqueos de la 4a vértebra lumbar. Son típicas de las disfunciones de intestino delgado las lumbalgias que se desencadenan durmiendo o después de un largo rato sentado, o en el momento de una flexión de tronco incluso con un mínimo peso, y al incorporarse la 4a vértebra lumbar no puede recuperar la posición quedándose atascada. Si esta lumbalgia se recupera mal, por ejemplo, a
base de antiinflamatorios, las sintomatología cede pero la lesión y sus causas no. La vértebra quedará crónicamente bloqueada, generando al cabo del tiempo ciática por hernia discal L4-L5. El intestino delgado también provoca un aumento de la tensión de los músculos de la cadera y pierna derecha (piramidal, glúteo mediano, bíceps femoral, tensor de la fascia lata…) que será responsable de los siguientes problemas:

• Artritis por impactación o cadera penetrante.
• Síndrome piramidal derecho. Consiste en una contractura permanente del músculo piramidal situado en la profundidad del glúteo (el músculo piramidal se origina en el hueso sacro y se inserta en el trocánter mayor del fémur) que provoca dolor similar al de una ciática (dolor en los glúteos y toda la cara posterior de la pierna, incluso hasta llegar al tobillo) debido a la presión del nervio ciático.
• Condromalacia rotuliana derecha. Consiste en un aumento del tono del músculo vasto externo y disminución del tono del músculo vasto interno (éstos músculos cuando están
en equilibrio mantienen la rótula en el medio del canal de la rótula en el fémur,
pero al alterarse el tono la rótula se desplaza hacia la zona externa del canal y su superficie articular choca constantemente con el fémur, desgastando el cartílago).
• Contractura en isquiotibiales externos de la pierna derecha. Se presenta en deportistas de fondo y medio fondo por aumento del trabajo de este músculo. También podrá provocar en deportes más explosivos lesiones de fibras en estos músculos. El exceso de tensión además puede provocar tendinitis en la inserción de éste músculo y trastornos de la postura (debido a que los isquiotibiales se insertan en el hueso isquion, y al aumentar el tono se altera la posición de la cadera).
• Aumento de la presión y a largo plazo artrosis en el compartimiento interno de la rodilla derecha por aumento del arqueamiento de la rodilla.
• Las personas de intestino débil que suelen ser tendentes a estar permanentemente preocupadas “dándole vueltas a la cabeza” tienden a apretar la mandíbula por la noche (Bruxismo) y terminan desgastando piezas dentales y con problemas de la articulación temporomandibular (articulación de la mandíbula, también conocida como ATM).

 

Jorge Domínguez Marante (Fisioterapeuta)

mifisioenlaspalmas@gmail.com

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