Isabel González (Santa Cruz de Tenerife, 1974) es una mujer de armas tomar. Es una de esas mujeres todoterreno que consiguen todo lo que se proponen a base de una simple fórmula que no todos están dispuestos a emplear: esfuerzo y tenacidad. Cantante y compositora, después de unos años alejada de una producción musical propia, regresa con “Vale más”, un proyecto que nace de un momento muy bueno, optimista y enérgico que le ha hecho sentarse a escribir un single que pretende mostrar la feliz etapa que está atravesando musical, personal y empresarialmente. Al single acompaña una gira por recintos canarios que se inició el pasado 5 de mayo en su tierra natal, Tenerife.

Merecedora de la portada de este número, Isabel se sincera en esta entrevista con naturalidad y franqueza ante temas de actualidad. Habla del pasado y del presente en su carrera musical, del gremio musical en Canarias, del papel de la mujer en la sociedad y de cómo está calando con tanta intensidad el feminismo en todas las parcelas sociales.

 

Isabel, reconoces que eres una mujer muy positiva en términos generales. ¿Pero por qué llega esta canción en este momento de tu vida?

Es un momento de tranquilidad en mi vida. Llevo 3 años dirigiendo un espectáculo en Puerto de la Cruz, “Canarias 4 Elementos” que me ha exigido mucho tiempo en estos primeros años de recorrido. Escribir guiones, ensayos y todo lo que significa llevar una sala de espectáculos tan grande me ha consumido el tiempo, y aunque sigo en ello, ya va más rodado y no requiere tanto de mí. Al mismo tiempo, he ido aprendiendo a delegar, cosa que siempre me ha costado una barbaridad, con lo que he visto el momento ideal de crear algo nuevo. “Vale más” es el reflejo de lo que he luchado y todo lo que se consigue con empeño.

La canción habla de que todos tenemos problemas pero hay que saber encajar las caídas y seguir. Empatía desde luego tendrá porque muchos se verán reflejados.

Si, exactamente. Hay que seguir, hay que levantarse cada vez que se tropiece y se caiga. No hay otra manera de vivir. No hay otro camino, aunque cueste y a veces quieras desaparecer. Hay que limpiar las lágrimas y levantarse.

“’Vale +’ nace del feliz momento que estoy viviendo”

¿”Vale +” es autobiográfica?

Si, lo es. Pero son tantas las personas que se sienten identificadas con “Vale más” que ya no me pertenece solo a mí. “Vale más” es el tema más autobiográfico que he escrito por el mensaje que entraña. He compuesto todo tipo de canciones, no todas tienen connotaciones autobiográficas, pero esta me pilla en un momento muy bueno, activo; estoy también muy estresada pero contenta y feliz de lo que hago. Quería transmitir un mensaje de que nos sen- timos más felices cuando hacemos lo que queremos.
Lo que menos necesitamos es negatividad.

Abres una gira por Canarias que te mantendrá en activo este año. ¿Qué esperas de estas fechas?

Como siempre, el aplauso y el calor del público. Que siga gustando lo que hacemos. Hablo en plural porque me acompaña una banda de músicos excepcionales, un equipo de trabajo en sintonía, técnicos de iluminación y sonido, director artístico, director musical. Todos son maravillosos y disfrutan tanto como yo de lo que hacemos. Luego todo eso se transmite.

Dinos dos o tres momentos muy especiales de tu carrera artística.

Hay muchos y muy especiales. Mi primer trabajo discográfico fue muy especial, quizás por los nervios que acompañan a lo desconocido. Las firmas de discos, los conciertos, y naturalmente hacer tan mío el tema “Es mi madre”. La gente reconocía el tema por el que me había dado a conocer en los medios, y con ello pasé de llevar muchos años cantando y pasar casi inadvertida a que la gente me parara por la calle y me dieran besos o me felicitaran por todo. Fueron momentos para no olvidar, un antes y un después en mi vida.

Qué recoges del gremio en CanariasIsabel?,¿Tesientes valorada en tu tierra?

Me siento valorada por mucha gente y con eso me quedo. No puedes gustar a todo el mundo. Nunca he hecho las cosas pensando en convencer a quien no le gustó de entrada. Lo hago para quien valora y respeta lo que hago. En cuanto a mis compañeros me siento valorada, sobre todo los que me conocen bien y saben cómo soy. Yo también los valoro…No es fácil este mundo de la música. Tenemos que apoyarnos.

Le has pedido a personalidades de la música, de las letras y facetas artísticas canarias, y amigos tuyos naturalmente, que opinen en redes sociales sobre lo que les ha parecido “Vale +” y todos hablan maravillas.

Imagínate lo que significan para mí sus palabras. Amigos, compañeros que comparten risas y charlas antes de salir a escena. Me emociona que piensen cosas así de “Vale más” y de mí como artista. ¿A quién no? [ríe]

¿Cómo ha cambiado el panorama musical en tu vida, cómo lo vivías por ejemplo con 20 años y cómo lo vives ahora?

Las cosas han cambiado mucho. No te sabría decir si a peor o a mejor. Esto es cuestión de modas, gustos y generaciones.
La música evoluciona y su manera de exponerla. A mí me gustaban artistas que mis padres criticaban y yo ahora critico artistas que escuchan mis hijos [ríe]. Hay de todo, quizás demasiado y para todos los públicos. Lo importante es que siga habiendo música, que la gente la escuche y sienta emociones con ella.

¿Dónde están tus metas Isabel?

Nunca he tenido metas entendidas como tal. Siempre he dejado que las cosas pasen, con trabajo, esfuerzo y perseverancia. Todo lo demás va llegando.
Siempre he mantenido que el día que deje de disfrutar con lo que hago, me bajaré de los escenarios y no volveré a subir jamás. Eso significaría que algo se ha roto entre la música y yo. Esa es mi meta, no dejar que se rompa lo que me une a esto. Y llegar, seguir llegando pero a la gente.

¿Sueños que te queden por cumplir?

Muchos. No hay que dejar de soñar nunca, pero el mayor sueño quizás es seguir haciendo todo aquello que soñé de niña. Por ahora siento que lo puedo hacer y eso es ya un sueño cumplido.

¿Eres feminista?

Claro que lo soy, pero yo entiendo la lucha por la igual- dad de género. En conjunto, en unión. El hombre no es un rival. Debe ser un compañero en el cambio.
Te cuento que desde niña veía con admiración a grandes actrices de la época. Me fascinaba el glamour y la sofisticación de muchas de ellas en la pantalla. Siempre perfectas, siempre sonrientes y adorables. Años más tarde me di cuenta que muchas de ellas eran seres infelices, sometidas a las exigencias del guión dentro y fuera de la pantalla. Cuando de pequeña ignoras tantas cosas es normal que quedes abducida por todo lo “especial”, pero es importante madurar y darse cuenta que lo más importante de ser mujer no es estar siempre bella y perfecta, ser fuerte, ser madre o tener éxito laboral. Es más importante ser libre. Estar desaliñada si te apetece, llorar si lo necesitas, no tener hijos si esa es tu elección o trabajar en lo que te gusta a pesar de lo que imponga la sociedad, pero ser libre de tomar tus decisiones.

¿Pero qué opinas de la situación de injusticia socia en la que se ven metidas tantas mujeres hoy en día o de mujeres que no tienen las mismas oportunidades que otras?

Muchas mujeres reconocidas de todos los tiempos han luchado por los derechos de los que ahora disfrutamos nosotras. También muchas mujeres anónimas lo han hecho, con pequeños actos que han ido influyendo en el pensar y en la manera de actuar de muchos hombres.
Hemos avanzado, pero queda mucho por hacer.
Creo que todo empieza en el hogar, en los colegios. Ahí está el verdadero cambio de esta sociedad. Educar en el respeto al ser humano y a todo lo que lo rodea, a sus creencias, su raza o su orientación sexual. Inculcar el respeto a uno mismo. Si eso en todos los casos fuera así, no habría niños machistas o niñas extremadamente feministas. Evitaríamos mucho sufrimiento y violencia. Convertiríamos a nuestros hijos e hijas en adultos felices y respetuosos.
Para mí, esa es la base de todo y el verdadero cambio.

¿Cómo ha cambiado el panorama musical en tu vida, cómo lo vivías con 20 años y cómo lo vives ahora?

Las cosas han cambiado mucho. No te sabría decir si a peor o a mejor. Esto es cuestión de modas. De gustos y de generaciones.
La música evoluciona y naturalmente su manera de exponerla. A mí me gustaban artistas que mis padres criticaban y yo ahora critico artistas que escuchas mis hijos [ríe]. Hay de todo, quizás hasta demasiado, y para todos los públicos. Lo importante es que siga habiendo música, que la gente la escuche y sienta con ella.

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