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Islote de Lobos (Fuerteventura)

Islote de Lobos desde Fuerteventura

El islote de Lobos cuenta con 13.7 kilómetros de perímetro. Está enclavado al noreste de Corralejo (término municipal de La Oliva), en el canal de la Bocaina, a 2 kilómetros de Fuerteventura y a 8 kilómetros de Lanzarote.

Durante siglos, este pequeño trozo de rocas volcánicas y arena fue refugio de piratas, lugar de caza, factoría de tintes naturales codiciados en la Edad Antigua y apostadero estacional de pescadores locales. Y no es poco si atendemos a la estrechez de su geografía. Una colonia de focas monje, hoy lamentablemente desaparecida, le dio nombre: isla de Lobos; lobos marinos que dieron de comer a cientos de tripulaciones a lo largo de la historia. Nombre de fortuna que hoy, cuando el rastro de aquellos animales no es más que una línea en la historia, sigue atrayendo a multitud de visitantes.

Pero ya no son gentes rudas de mar; ni romanos en busca del múrice, ese caracol marino del que se sacaba el codiciado color púrpura. Algún pescador si que hay, pero la mayoría de los visitantes que llegan a este pequeño islote situado a medio camino entre el norte de Fuerteventura y el sur de Lanzarote son turistas. Desembarcan, exploran la isla y vuelven a sus confortables hoteles. Pero hay más que playas alucinantes y paisajes de rudeza volcánica en Lobos.

islote de lobos

El GR131 es un sendero de gran recorrido que atraviesa el archipiélago canario. Forma parte del camino G7 Europeo (más de 5.000 kilómetros) y también pasa por Lobos. El GR131 es un sendero de gran recorrido que atraviesa el archipiélago canario. Forma parte del camino G7 Europeo (más de 5.000 kilómetros) y también pasa por Lobos. Son apenas 3,5 kilómetros, pero permiten explorar en diagonal la isla y descubrir que 4,5 kilómetros cuadrados dan para mucho. Este trozo de la ruta europea ha sido incluida en la red de senderos del Cabildo de Fuerteventura que ha señalizado y habilitado todo el trazado. Como parte de un gran recorrido, los colores de señalización son el rojo y el blanco.

La única forma de llegar a la isla de Lobos es por barco desde Corralejo.

La visita empieza en El Muelle, muy próximo a las Casas del Puertito, un pequeño poblado de casitas humildes que, no hace mucho, servían de refugio a los pescadores que pasaban largas temporadas en el lugar. La costa, aquí, se expresa de manera caprichosa en forma de brazos, entradas y charcones enormes que invitan al baño. El lugar, también, es asiento del mítico Casa Antoñito (Tel: +34 928 879 653), único restaurante de la isla y famoso en toda Canarias por sus frituras de pescado. También en las inmediaciones de la ‘capital’ insular se encuentra el Centro de Interpretación de isla de Lobos, un pequeño ‘museo’ en el que podemos descubrir los secretos de este territorio insólito antes de iniciar la marcha en dirección a Las Lagunitas.

Damos inicio a nuestra jornada cruzando la espectacular extensión de las Dunas de Corralejo.

EL FARO DE MARTIÑO

El faro empieza su construcción durante la segunda mitad del siglo XIX, siguiendo los cánones del neoclasicismo al que el ingeniero Juan León introdujo también elementos típicamente canarios, como es el patio central que distribuye a las diferentes estancias del mismo. La torre del faro es de forma troncocónica de sección circular, con una escalera interior que da paso al torreón, donde se encuentra la linterna. En su conjunto sigue las líneas neoclásicas muy sobrias y sencillas, dejando como única decoración la cantería, que la vemos en la fachada, en las esquinas, en las ventanas, en los zócalos y cornisas, además de la torre que ésta toda forrada de piedra.

Con la construcción del faro, el islote de Lobos dejaba de ser un lugar de asentamientos temporales para recibir su primer habitante estable, el farero, y que se mantiene a lo largo del siglo XX hasta que se instala el faro automático.

El faro contaba también con elementos para hacer posible la vida diaria, tales como un horno, lavaderos, departamentos para la cría de animales domésticos y aljibes, que son depósitos techados donde se almacena el agua de lluvia. Suelen ser subterráneos y recubiertos de cal y argamasa para impermeabilizarlos. Eran muy importantes ya que eran el único suministro de agua potable para la isla. Los vemos por todo el islote y en el sendero, una vez pasada la Caldera de la Montaña; en la zona del Marrajo se visualiza una.

“Y en un cerrillo de escorias que se alzaba solitario a la orilla del mar, negro como el lomo de un cachalote, sin un árbol ni una mata de verdura en torno, poco airoso, con su torre oscura que apenas sobresalía de la azotea, los bardales dentellados, y la lacra del horno a un lado del muro de la esplanada, se nos mostró el faro del islote de Lobos.” José Rial Vázquez

faro de martiño islote de lobosJOSÉ RIAL VÁZQUEZ – FARERO DE LOBOS 1913 – 1916
José Rial llegó al islote en 1913 con 25 años de edad. Destacó sobre todo como periodista, pero fue también poeta, dramaturgo y novelista.

Su padre le obligó a ingresar como voluntario en la marina de guerra donde permaneció 4 años. Durante ese tiempo estudió magisterio, y más tarde, ganó las oposiciones al cuerpo de oficiales de faros, en cuyo servicio entró en 1913, siendo destinado al faro de Martiño en la isla de Lobos, donde permaneció 3 años.

Su primera novela “Isla de Lobos”, publicada en 1926, se inspira en sus vivencias en Lobos, marcadas por su desencuentro con los pescadores de Corralejo.

Mas tarde escribió “Maloficio” (1928), igualmente influida por su experiencia durante los años que vivió en el islote junto a su mujer y su hijo. Un trabajo donde recoge en tres pequeñas novelas (“Maloficio”, “Sed” e “Isla de Lobos”) relatos relacionados con Fuerteventura y sus gentes, muy críticos con su pobreza, su sumisión a terratenientes y autoridades y la negativa influencia de la tradición y las supersticiones.

La hija de este farero, nacida en el mismo islote de Lobos, fue la madre del famoso es1 Islote de Lobos 2 Islote de Lobos – Fuerteventura 3 Faro de Martiño – Islote de Lobos 2 critor, aún en vida, Alberto Vázquez-Figueroa, quien nació en 1936 en Santa Cruz de Tenerife.

Alberto Vázquez-Figueroa Rial subtituló el libro primero de su novela “Océano”, “Isla de Lobos”.

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