UN IMPRESCINDIBLE EN LA VIDA DE NUESTROS PERROS

Cristina Aranguren | Adiestradora canina

La empatía es una cualidad maravillosa que, como seres humanos, podemos desarrollar y mejorar. Es una cualidad muy importante dentro de lo que se conoce como inteligencia emocional, y nos ayudará y nos hará más hábiles a la hora de comunicarnos y cultivar una relación, incluida la relación con nuestro perro.

Aunque somos de especies diferentes, como mamíferos, nuestros cerebros no son tan distintos. Sin embargo, a veces nos centramos tanto en esas diferencias que nos olvidamos de ponernos en su lugar, lo que a menudo hace que no entendamos el comportamiento de nuestro perro, llevándonos a la frustración, incluso al enfado. Es entonces cuando nuestra comunicación se vuelve torpe pues dejamos de escuchar lo que nuestro perro nos está diciendo con su lenguaje y pasamos únicamente a reaccionar en base a lo que nos está molestando.

De este modo es posible que, día tras día, se estén dando una serie de situaciones que no comprendemos y que derivan en lo que comúnmente se suele llamar “problemas”. Estos “problemas” no sólo deterioran la relación que tenemos con nuestro perro, sino que pueden estar disminuyendo su calidad de vida, incluso su salud si hablamos de estrés crónico.

Aunque no siempre, en muchas ocasiones estos problemas se solucionarían si tuviéramos empatía con nuestros perros en ciertas situaciones, por ejemplo:

1º. Entendiendo que quizás si gruñe cuando intentamos meter la mano en su comida, es porque no confía en nosotros y tiene miedo de perder su comida. ¿No será más sano emocionalmente ganarnos su confianza en vez de enfadarnos por no querer compartir su comida con nosotros?

2º. Comprendiendo que quizás se demore en venir con nosotros cuando le llamamos porque está oliendo algo que le resulta muy interesante. ¿No será más fácil darle un margen de unos segundos para que termine de hacer eso que tanto le gusta en vez de gritar cada vez más para que venga?

3º. Entendiendo que si no juega o no saluda a otros perros quizás es porque no le apetece o no se siente a gusto con alguno de los perros presentes. ¿No deberían ser las relaciones sociales una elección y no una obligación o una imposición por nuestra parte?

4º. Aceptando que quizás quiere estar siempre con nosotros, incluso cuando vamos al baño, porque se siente mejor con nuestra cercanía. ¿No es más fácil para todos si comprendemos la naturaleza social de nuestros perros en vez de luchar contra ella?

Estos son solo unos ejemplos de situaciones cotidianas que pueden estar ocasionando mucho estrés a nuestros perros sin que nos demos cuenta y en consecuencia pueden aparecer problemas en la convivencia. Muchos de estos problemas no aparecerán, o disminuirán si ya los hay, si nos ponemos en el lugar de nuestro perro y le tratamos como nos gustaría que nos tratasen a nosotros.

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