Textos: Laura González Vega (Psicóloga)

Rodéate de personas que se preocupan por ti, que te quieran, que te ayuden y, si puedes, haz tú lo mismo por ellas. Y fíjate en como enriquecen tu vida, agradece tenerlas ahí y hazles saber lo importantes que son para ti.

 

¿Qué son las redes de apoyo?

Tus amigos, tu familia, tus compañeros de trabajo, tu pareja, tus vecinos… Todas esas personas que están para ti cuando las necesitas, cuando tienes un problema, cuando se te atasca la vida.

 

¿Por qué son tan importantes?

Porque sin ellas el mundo parecería un lugar muy triste y solitario, un lugar árido dónde las alegrías y las ilusiones no florecerían.

Son tan importantes las redes de apoyo que en psicología se nombran como factores de protección. De protección para salir de los problemas, las depresiones, las adicciones, las ansiedades y los baches de la vida… Tu red de apoyo te protege, te hace fuerte, te allana el camino. ¿Sin ellas puedes vivir? Claro. Pero si no tienes una persona en quien confiar, quien te escuche, te apoye, te de un abrazo, un consejo, un beso cuando lo necesites, es más complicado. Imposible no, pero difícil sí.

Por eso es necesario rodearse de gente, si no tienes familia o no tienes buena relación con ella, puedes ser miembro de un equipo deportivo, entrar en una asociación de personas con tus mismos hobbies, cultivar tus amistades, acudir a un grupo de terapia… Con ganas y un poquito de esfuerzo puedes conseguir una red de apoyo, no tiene que ser una multitud, qué te sostenga cuando flaquees.

Muchas veces nos instalamos en el “yo puedo”, “yo lo resuelvo”, “yo aguanto”, “yo sé”… y claro que es necesario aprender a resolver nuestros problemas y conflictos nosotros mismos, pero también es muy importante darse cuenta de cuando necesitamos pedir ayuda y poder permitirnos ser apoyados, ya sea por nuestra familia, amistades o considerar acudir con un profesional. Sí, un psicólogo o una psicóloga que te ayude y te acompañe hasta que sea necesario, porque a veces, nuestra red de apoyo se ve desbordada con lo que nos ocurre y no sabe cómo ayudarnos, pero sigue ahí.

 

¿Tienes una red de apoyo?

Puedes hacer el ejercicio ahora mismo de preguntarte cuál es tu red de apoyo: si ahora tuvieses un problema o necesitaras ayuda… ¿en quién confías? ¿quién te apoya? ¿quién te escucha? ¿a quién le pides consejo? En definitiva… ¿quién está ahí para ti? Si has tenido respuesta para todas las preguntas (espero que incluso hayan sido varias) siéntete agradecida, porque hay toda una red que te sostiene en la vida. Somos como una gran tela de araña que tejiendo nuestro hilo nos acercamos unos a otros y nos apoyamos cuando es necesario.

 

¿Formas parte de una?

También puedes reflexionar acerca de si tú eres una red de apoyo para alguien. Te consideras una persona digna de confianza, que escucha, apoya, aconseja… o siempre estás muy ocupada, nunca tienes tiempo y te cuesta encontrar un rato para sentarte, mirar a los ojos a otra persona y simplemente conversar.

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