Los pilares del bienestar animal

Cristina Aranguren | Educadora canina

La Farm Animal Welfare Council establece cinco libertades para que el bienestar animal pueda ser posible en un individuo. Estas cinco libertades hacen referencia no sólo al ámbito físico del animal, sino también al área emocional y a la importancia de poder expresarse como especie.

Nuestros perros también necesitan de estas 5 libertades para poder ser felices. Como propietarios es fundamental que seamos consciente de ellas y que podamos valorar si nuestro perro goza de estas libertades:

  1. Libre de hambre, sed y desnutrición: Agua siempre a su disposición y proporcionar una alimentación de calidad a nuestros perros. Somos lo que comemos, a largo plazo la calidad de la alimentación influirá en la aparición de futuros problemas.

  2. Libre de miedos y angustias: Es evidente que, si vivimos con miedo o angustiados, aunque las condiciones de nuestro entorno sean muy buenas y no tengamos hambre ni sed, no podremos ser felices. Tener una tranquilidad emocional y no estar sometidos a estrés crónico es importantísimo para poder alcanzar la felicidad, también para nuestros queridos amigos de cuatro patas.

  1. Libres de incomodidades físicas o térmicas: Pudiendo desarrollar su vida en un entorno cómodo, con una temperatura que no produzca incomodidad permanente, y disponiendo de lugares donde descansar cómodamente.

  2. Libre de dolor, lesiones o enfermedades: No sólo mediante la prevención a través de una dieta, vida y pautas saludables, sino también mediante tratamientos eficaces que permitan a nuestro amigo sentirse bien.

  3. Libre de expresar las pautas propias de comportamiento: Quizás este es el punto más difícil para el ser humano, ya que conlleva la aceptación de ciertos patrones de conducta que a nosotros como especie nos pueden resultar incómodos. Dejar que retoce, que huela el pipí ajeno o que ladre son pautas propias de comportamiento naturales en nuestros perros, y que en muchas ocasiones no son libres de expresar por las limitaciones que les ponemos porque nos desagradan, nos molestan o sencillamente no entendemos.
    La ausencia de una o más de estas libertades suele ocasionar en nuestros perros los llamados “problemas de conductas”, que suelen ser un síntoma de un problema que hay de fondo. Estos síntomas no suelen pasar desapercibidos para nosotros porque con frecuencia nos resultan incómodos, preocupantes o nos hacen difícil la convivencia con nuestro perro.

Es importante que nos esforcemos en tratar el problema de fondo, el que se esconde detrás del síntoma, ya que la mayoría de las veces solucionando el problema desaparecerán esas consecuencias que nos resultan desagradables.