M

Mi profe de Instagram tiene 15 años

Yrichen en los colegios

Textos: Luis R. Lorite | Fotografía: Fundación Yrichen

Examen sorpresa. ¿A qué edad mínima es legal abrir una cuenta en Facebook? ¿Y en Instagram? ¿A quién pertenecen los derechos de explotación de las fotos que se suben a las redes sociales? ¿A las personas usuarias o a la empresa dueña de la aplicación?

Si te has quedado en blanco o dudas qué responder, tranquilo: eres como la inmensa mayoría de la sociedad que nunca lee las condiciones de servicio que firma al abrir una cuenta o perfil online. Tampoco es ningún drama. Con echarle un poco de sentido común, basta.

El problema viene cuando preguntas en una clase de sexto de primaria quién usa redes sociales, y la mitad de los niños y niñas que rondan en ese momento los diez años levantan la mano. A esa edad no se puede confiar en el sentido común. La comunidad educativa debe actuar.

Yrichen en los colegiosLa Fundación Yrichen, dedicada al tratamiento de adicciones con y sin sustancias, lleva tres años implementando en Institutos de Gran Canaria el proyecto “Ayudantes TIC”, en el que menores de entre 15 y 16 años se forman en la materia para informar y aconsejar a los niños y niñas de los últimos cursos de primaria.

Y está teniendo tanto éxito que se encuentran desbordados ante la demanda de centros que quieren adscribirse al programa. El secreto, que sea el mismo alumnado quien asuma y transmita el mensaje; “los mayores”, “los que ya están en el instituto, que es donde el alumnado de los últimos cursos de primaria quiere estar”, son sus referentes y les pueden hablar desde una experiencia generacional cercana.

Una historia real que nos puede ayudar a intuir la sensibilidad del material explosivo que tenemos entre manos: dos alumnas de sexto de primaria inseparables, cuya intimidad no conoce barreras, intercambian sus contraseñas. Un buen día se pelean y una de ellas entra de manera clandestina en los perfiles online de la otra, suplanta su identidad y se dedica a crearle problemas insultando a sus contactos. Esa semana no se habla de otra cosa en clase. Acto seguido, las familias se quejan al centro educativo y se arma la de San Quintín.

Para prevenir este tipo de riñas de patio 2.0, “Ayudantes TIC” se centra, en primer lugar, en la fragilidad de la privacidad online, y por otro lado, en el respeto, que incluye muchos tonos de gris: desde identificar el ciberacoso hasta simple- mente pedir permiso antes de subir una foto en la que aparecen otras personas. Yrichen apuesta así por crear recursos educativos para prevenir estas situaciones, partiendo de la base de que “las denuncias” no pueden ser la única respuesta.

La actividad en sí, una charla, no dista tanto de cualquier actividad lectiva, pero al finalizar su presentación hay unas adolescentes que reciben el aplauso de toda un aula y de sus antiguas maestras, se han sentido escuchadas, se ha valorado su experiencia práctica como significativa, y junto a una audiencia que las respeta han puesto en cuestión cosas demasiado normalizadas como grupos de Whatsapp o ubicaciones en Instagram. Después, llegarán a casa y lo contarán. ¿Pasarán sus familias el examen sorpresa?

CategoriesSin categoría