Que el bolso te acompañe

Textos: Airam Barreto | Fotografía: Helena Vega | Modelo: Aroa Barreto

Son funcionales o totalmente inútiles. Grandes aliados para viajar, para el trabajo, para el día a día e, incluso, para el deporte. Sin importar tu género o tu edad, muy probable que ahora mismo lleves uno, o varios, contigo.

A no ser que lo hayas dejado en el compartimento para el equipaje de mano. No se sabe exactamente la fecha en la que surgió el primer bolso, pero se deduce, por algunas pinturas rupestres que, desde la prehistoria, el ser humano se las ha ingeniado para crear sacos y bolsas para transportar enseres y alimentos.

Que el bolso te acompañeCon el tiempo ha pasado de ser un elemento funcional a una pieza imprescindible para muchos y, aunque no ha perdido su utilidad, en ocasiones se convierte en algo meramente estético. Cuando adquirimos un bolso tenemos en cuenta varios factores: forma, color, diseño, materiales y durabilidad, son algunos de ellos. Todo dependerá del uso que le vayamos a dar. Muchas veces, el bolso, al igual que la ropa, define nuestro estilo de vida. La marca cobra gran protagonismo a la hora de elegir el bolso ideal, ya sea por la garantía de calidad o por lo que dictan las tendencias.

Louis Vuitton, Burberry o Chanel son un ejemplo de las más deseadas por los amantes de la moda, aunque el precio de algunas de estas piezas hace que únicamente unos privilegiados puedan lucirlas. No obstante, las subastas en tiendas online y las empresas de alquiler de bolsos han propiciado en los últimos años que cualquiera de nosotros pueda disfrutar de ellas. Lo que sí está claro es que un bolso complementa más nuestra vida que nuestra forma de vestir. Una mochila para ir a clase o hacer senderismo, un maletín de piel ideal para la oficina, esa riñonera que hace que tengas todo a mano o el clutch, que va perfecto con ese vestido, nos facilitan no sólo nuestra rutina, sino también nuestro ocio.

Después de años diseñando y confeccionando bolsos, me he dado cuenta de que, realmente, lo que más apreciamos es lo que estos nos aportan. No importa lo que cuesten o lo que tardemos en conseguirlos, deben ser capaces de transmitirnos algo o, con mucha probabilidad, acabarán colgados en algún lugar de la casa.

Tipos de bolsos

Shopper o Tote: rectangular, grande y con dos asas. Se usa para ir a comprar, para el trabajo y para el día a día. Es, quizás, el más popular.

Bandolera: suele tener un tamaño medio y su principal característica es una correa larga para poder colgarlo del hombro o llevarlo cruzado. Dentro de esta categoría podemos destacar el Satchel, un bolso estructurado con cierre metálico que recuerda a un maletín, pero que se puede colgar.

Que el bolso te acompañeClutch: bolso de mano mediano o pequeño que, normalmente, no lleva asa. En esta categoría podemos mencionar algunos como el wrislet, que incluye una correa corta para poder sujetarlo a la muñeca; el sobre que lleva una solapa para cerrarlo (de ahí su nombre) o la caja, normalmente confeccionado con materiales rígidos y que puede o no incluir cadena para colgar.

Mochila: con forma de saco y correas para llevar a la espalda. Utilizada para ir a clase o de excursión, aunque va cogiendo más fuerza como complemento de moda.

Riñonera: su principal característica es que se sujeta, con una correa tipo cinto, a la cintura.

Maletín: perfecto para la oficina. Entre ellos, podemos encontrar el portadocumentos y el doctor bag, que recuerda a los usados por este gremio.

Capazo: se trata del típico bolso de playa, confeccionado, mayormente, en mimbre.

Bombonera: tiene forma de saco y se cierra frunciéndolo con un cordón o cinta. En el mercado podemos encontrarlos de varios tamaños.

Bolso de viaje o Duffel: ideal para escapadas de fin de semana. Suele ser grande, alargado y con dos asas cortas y una larga.

CategoriesSin categoría