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Organización de bodas

LA HISTORIA DE UNA PROFESIÓN QUE HA LLEGADO PARA QUEDARSE

Textos: Marisa Sarget

En 1950 se estrenó la película El padre de la novia. Una comedia que narraba las tesituras a las que se enfrenta una familia al organizar una boda. Protagonizada por Spencer Tracy estuvo nominada a tres Óscar, uno de ellos a mejor película

Cuarenta años más tarde, en 1991, se produce la conocida versión con Steve Martin. ¿Quién no se ha sentido alguna vez identificado con ese padre? Un padre que no quiere perder a su hija, que desea lo mejor para ella y que asiste atónito a los preparativos de una boda. Pero en esta ocasión tiene ayuda: un wedding planner que, aunque parece complicar cada una de las elecciones que deben hacer, es quien finalmente consigue que la boda sea un éxito.
Probablemente este sea uno de los primeros referentes que llegan a España de la figura del organizador de bodas o wedding planner.

ESTADOS UNIDOS, EL ORIGEN DE LA PROFESIÓN

El origen de esta profesión, como no podía ser de otro modo, se haya en Estados Unidos alrededor de los años 50, fecha en la que se estrenó la mencionada película. No se trata de una coincidencia: Estados Unidos fue también la cuna de las Relaciones Públicas. Ha sido, y es, un país en el que se le ha dado gran importancia a la comunicación. Por eso, desde los primeros pasos de la organización de bodas como profesión, dicho colectivo se unió y, prácticamente desde entonces, producen películas en las que la figura del organizador de eventos es protagonista: Planes de boda, La boda de mi mejor amigo, La wedding planner… la lista es infinita y los estrenos prácticamente anuales. De este modo, este sector se ha hecho presente en nuestras vidas y, poco a poco, se ha consolidado como tal.

LATINOAMÉRICA, INFLUENCIA E INSPIRACIÓN

El concepto de la organización de bodas se amplía abarcando todo tipo de eventos sociales. Aquí que de manifiesto la influencia de Latinoamérica, ya que tradicionalmente se han festejado todo tipo de acontecimientos: 15 cumpleaños, puesta de largo, despedida de soltera, babyshower… y, por supuesto, las bodas. Un sinfín de eventos en los que el buen hacer del organizador de eventos es imprescindible.

¿Quién no quiere dedicarse a una de las profesiones con más futuro? Creatividad, organización y muchas, muchas, ganas de disfrutar con uno los trabajos más estimulantes.

ESPAÑA, UNA PROFESIÓN EN EXPASIÓN

Estas tendencias llegan a España hace aproximadamente 15 años y lo hacen poco a poco. El mercado era difícil porque era una figura desconocida; los catering, los restaurantes y los hoteles ofrecían servicios similares; se entendía como un coste adicional, etc. Los comienzos no fueron fáciles, pero, poco a poco, se ha ido reconociendo la labor de estos profesionales y, unido al creciente interés que suscitan las bodas, se ha ido consolidando.
Las bodas ya no son lo que eran: rito, celebración y baile. Ahora se cuida cada detalle, el gusto por lo estético, las ganas de sorprender a los invitados y la necesidad de que haya mucha diversión, hacen imprescindible un wedding planner que sea capaz de entender las preferencias de los novios, desarrollar un concepto creativo original y adaptarse al presupuesto. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, durante 2017 (todavía no están disponibles los correspondientes a 2018), tuvieron lugar más de 170.000 matrimonios en España. Es una cifra que se mantiene estable año tras año. Si, solo la mitad de dichas uniones se celebran, las oportunidades para un organizador de bodas se incrementan exponencialmente.

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