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Parque natural de Betancuria – Fuerteventura

Textos: Carlos Antolín Carruesco | wildcanarias.com

“Una noche después de maitines, fray Diego de Alcalá salió en busca de su compañero, fray Juan de San Torcaz, pues estaba preocupado por su tardanza. Se encontró con unos pastores y les preguntó por el religioso. Estos le respondieron que no le habían visto pero que estaban asombrados por unas extrañas luces que se veían cerca de Río Palmas. Se encaminaron hacia aquel lugar y descubrieron el sombrero del fraile desaparecido y dentro de un hondo charco de agua de más de veinte palmos de profundidad, a éste orando de rodillas. Pero eso no fue todo, pues al sacarlo del agua quedaron atónitos al comprobar que nada de lo que llevaba puesto fray Juan de San Torcaz se encontraba mojado. Pensaron que la causa del milagro debía de ser lo que se hallaba encerrado en una roca más cercana que no cesaba de despedir unos extraños reflejos. Inmediatamente excavaron la roca hasta que apareció la pequeña imagen de la Virgen de la Peña”.

La Vega de Río Palmas – Buen Paso (Sendero de Las Peñitas)

 

Vega de Río Palmas

Río de Palmas fue el nombre con el que los conquistadores designaron a esta zona, por la cantidad de palmeras y manantiales de agua que en ella existían. En principio, La Vega de Río Palmas era un asentamiento independiente al de Betancuria, la primera población fundada por conquistadores normandos en 1.404. La Vega, sin embargo, era una zona de explotación agraria de la cual se abastecían los habitantes de la capital histórica. Al inicio del siglo XVII es cuando aparece como núcleo poblacional consolidado.

La Vega de Río Palmas adquiere una gran importancia gracias a la devoción cristiana, puesto que es aquí donde hoy se ubica la Virgen de la Peña, patrona de la isla. Los devotos vienen en peregrinación desde todos los ámbitos de la isla, el tercer sábado de septiembre, a venerar a su patrona.

Esta tradición consta desde 1497, cuando los primeros fieles iban a venerarla a la primera ermita: la Ermita de las Peñitas. Es aquí donde la tradición popular ubica que había aparecido la Virgen, en el Barranco de las Peñitas, un poco después de la presa, en la zona conocida como Malpaso.

La leyenda cuenta que, en las rocas cercanas, se les apareció la Virgen de la Peña a dos frailes franciscanos: fray Diego de Alcalá y fray Juan de San Torcaz.

Esta ermita, de estructura muy sencilla y difícil acceso fue sustituida en el siglo XVI por una nueva, en un lugar más accesible. Se eligió la Vega de Río Palmas para su ubicación. La que vemos hoy, no es la inicial, ya que con la ferviente devoción del siglo XVIII, los vecinos decidieron construir una nueva, que con las mejores sufridas en el siglo XIX y XX es la que actualmente se puede contemplar.

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