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Paseando por la histórica ciudad de Santa Cruz de La Palma

La Palma

Texto: Luis Yrissarri – losviajesporelmundo.com

Como en cada viaje, la historia forma parte de mis principales objetivos cuando visitamos una ciudad. Sus antiguas callejuelas empedradas, sus casas coloniales, sus balcones de colores y sus bonitas fuentes.

Santa Cruz de La Palma tiene todos estos ingredientes, una pequeña pero bonita ciudad de la época colonial llena de tradición e historia.

La Calle O’Dali, la de Álvarez de Abreu y la Calle Real son las arterias de la zona antigua de la ciudad, por aquí los paseos son agradables y llenos de color.

A medida que vamos recorriendo las calles de la ciudad nos iremos encontrando con lugares pintorescos como la Plaza Vandale, la Plaza de España, Plaza de San Francisco o la Plaza de Santo Domingo; es aquí donde se celebran la fiestas lustrales de Danza de los Enanos.

Es cuando llegamos a la fortificación del Castillo de Santa Catalina, recibe el nombre tras encontrarse próxima a la ermita de Santa Catalina de Alejandría. Su construcción se finalizó en 1692 y formó parte de la defensa de la ciudad de los que estaban compuestos por baluartes, muralla y portadas.

Muy cerca del castillo llegamos al Museo Naval – Barco de la Virgen, una réplica de la nao de Santa María e inaugurado en 1940. Junto al Castillo de la Virgen conforma la escenografía del Diálogo entre el castillo y la nave, un espectáculo teatral dedicado a la Virgen de las Nieves en las fiestas lustrales de la Isla de la Palma.

Otro de los grandes “musts” de esta bonita ciudad son los Balcones de la Avenida Marítima. Estos fueron pintados por antiguos viajeros que llegaban a la isla en el s. XIX, y se podría decir que son los actores principales de toda esta historia. Estos balcones de madera constituyen el mejor conjunto de saledizos conservado de Canarias. Lo más curioso de estos balcones es que muchos aún conservan un tablero de cubrición, que se usaban como retretes, cuyas aguas fecales caían a la calle para desembocar en la orilla del mar.

Sin duda, Santa Cruz de La Palma es una bonita ciudad para ser descubierta por aquellos que aún no la conocen, o ser redescubierta por aquellos que ya disfrutaron de su belleza. Nosotros, al menos, volveremos para redescubrirla de nuevo.

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