Fimar 2018

Textos: Laura González Vega (Psicóloga)

Sentir ansiedad es normal cuando hay una situación en la que te sientes amenazado por un peligro externo o interno. Sin embargo, si la ansiedad es intensa y prolongada, puede llegar a ser un trastorno que interfiera en tus relaciones y actividades cotidianas.

 

Algunos síntomas de la ansiedad son: preocupación, temor, inseguridad, miedo, pensamientos negativos sobre ti mismo, pensamientos negativos sobre tu actuación ante los demás, temor a la pérdida del control, dificultades para pensar, estudiar o concentrarse, tensión muscular, taquicardia, molestias en el estómago, dolores de cabeza, mareo, evitar situaciones temidas, fumar, comer o beber en exceso, ir de un lado para otro sin una finalidad concreta, quedarte paralizado…

Muchas personas acuden al médico cuando tienen estos síntomas prolongados en el tiempo y les dificultan su día a día, pero no son conscientes de que pueden tener un trastorno de ansiedad, y mucho menos, de que se puede cronificar si no se realiza un buen tratamiento psicológico.

Tener ansiedad depende de muchos factores, tanto situacionales como personales. Por esto, son muchas las variables sobre las que podemos actuar para prevenir o reducir la ansiedad. Aquí te dejo unas cuantas para que las incluyas en tu día a día*.

• Utiliza el tiempo de comer como un momento de relax. ¡Para! Aprovecha si no comes solo. Siéntate y charla con tus acompañantes. Intenta comer sano, prepara el menú de la semana con cabeza y disfrute para que luego no acabes comiendo lo primero que pilles.

• ¡Duerme! Esta actividad tan importante que muchas veces nos la pasamos por alto. Depende de cada persona, pero en torno a 8 horas es lo ideal. Además de tener tiempo de descanso real, dejando el trabajo en su lugar una vez cierres la puerta y te despidas hasta el día siguiente. Aprende a relajarte: puedes ir a talleres, ver vídeos en Internet, hacer yoga, meditación, acudir al psicólogo para que te muestre técnicas de relajación… Pero intenta aprender a relajarte y si al principio te cuesta. No te agobies. Llevas toda tu vida sin hacerlo. Es normal que de la no y aprovechas para airear los pensamientos, ya sea estando solo o con personas de tu agrado.

• Organízate como mejor te venga: escribiendo en una libreta, notas en la nevera, en la agenda, notas de audio… como tú sepas que te va a funcionar. Recuerda que a TODO no vas a llegar, así que, selecciona.

• Si has hecho bien una cosa, felicítate. Si has hecho mal una cosa, reconócelo, analiza los errores y corrígelos, sin culpas, sin pensamientos negativos ni generalizaciones. Haberlo hecho mal una vez no significa que siempre lo hagas así. Recuerda: trátate con cariño.

• Si te cuesta mucho seguir estas indicaciones o tienes alguno de los síntomas antes descritos, perjudicándote en tu vida diaria, acude a un psicólogo. Te ayudará a recuperar tu bienestar y salud.

*Estas variables están adaptadas del libro “La ansiedad. Claves para vencerla”, de Antonio Cano Vindel.