Si no escribe, no lo tires

Proyecto ARBol, una propuesta ecológica que nace desde el aula y con ella

Textos: Vanessa Lobo Nascimento

 

El impacto ambiental generado por el consumo abusivo de plástico es una realidad que azota cada rincón del planeta. Desde los procesos industriales hasta los envases de alimentos, el plástico rodea nuestra vida y ahora también la Tierra. Pero, ¿a dónde va a parar este elemento una vez se convierte en residuo? Esa misma pregunta se hicieron los alumnos del CFGS Química Ambiental del IES Politécnico Las Palmas, en Gran Canaria. Un proyecto de clase hizo saltar la alarma entre los estudiantes de este ciclo formativo al averiguar el destino final de los residuos que se originaban en el aula, en concreto, el de los bolígrafos. Si bien es cierto que el contenedor amarillo invita a depositar en él este instrumento, el vertedero, sin embargo, es el último destino de dicho tipo de basura.

En febrero de 2019, la Consejería de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad del Gobierno de Canarias advertía de la necesidad de mejorar la gestión de los residuos en Canarias, con la que únicamente se consigue reciclar el 18% de los desechos generados en el Archipiélago, mientras que el 82% restante se desecha. Con la voluntad de dar una segunda vida al material escolar surge el Proyecto ARBol (Acción para el Reciclaje de Bolígrafos). Desde 2015, estudiantes y técnicos grancanarios de diferentes disciplinas trabajan para recuperar los instrumentos de escritura inservibles generados en toda Canarias y asegurar su transformación en materias primas para nuevos procesos productivos. Entre ellos, se encuentran bolígrafos, rotuladores, correctores y otros elementos de escritura manual, tanto de plástico como de metal, a los que se les proporciona una nueva vida.

Bajo el lema “Si no escribe, no lo tires”, centros educativos no universitarios y universitarios, así como entidades públicas y privadas de toda Canarias, colaboran cada año en la Campaña de Recogida de Instrumentos de Escritura Inservibles. Este proceso se hace a través de una simple caja de folios que las entidades participantes habilitan en sus instalaciones con el fin de promover el reciclaje entre los ciudadanos. Para hacer funcionar esta idea, el Proyecto ARBol cuenta con la colaboración no solo de ayuntamientos y cabildos, sino también con la participación de diferentes empresas que creen que el futuro está en manos de quienes desarrollan estas iniciativas.

Así, Martínez Cano Canarias SA es la empresa gestora de residuos encargada de almacenar los contenedores y transportarlos desde cada isla hasta sus instalaciones en Gran Canaria, desde donde parten a la recicladora más cercana, ubicada en Francia. Por otro lado, la Consejería de Medioambiente y Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, junto con la compañía norteamericana TerraCycle, son quienes financian el envío de este residuo a Barcelona y, desde aquí, al país galo, mientras que la empresa BIC se encarga de sufragar el coste de la conversión del desecho y proporcionarle al material una nueva vida. Otras empresas como Pale Express, CajaSiete y SODECAN ceden su espacio de coworking para que el equipo del Proyecto disponga de un espacio de trabajo desde donde poder coordinar las acciones logísticas de cada isla.

Los resultados obtenidos desde la puesta en marcha del Proyecto ARBol marcan un antes y un después en el panorama ambiental de las Islas. A punto de lanzarse la IV edición del programa de Recogida de instrumentos de escritura inservibles, se ha conseguido recuperar más de dos toneladas y media de residuo, evitando su habitual hacinamiento en vertederos.

Además, gracias a la colaboración del Centro de Fabricación Integrada de la ULPGC y de la empresa Eyser Hidraúlica, esta dinámica pretende garantizar que el residuo se gestione en el lugar en el que se genera, sin importar las dificultades territoriales que existan de por medio. Miguel Carrasco y Loreto Felipe, vinculados al Proyecto Precious Plastics, han desarrollado el primer peine 100% reciclado en Canarias, fabricado íntegramente en Eyser Hidráulica mediante el uso de bolígrafos, rotuladores y tapones reciclados.

Es así como, desde y con el aula, se ha logrado cambiar el planteamiento sobre el uso del material escolar y su corta vida. Bajo el lema “Si no escribe, no lo tires” el Proyecto ARBol hace reflexionar sobre la sostenibilidad y el consumo de plástico en Canarias y en el mundo entero. Lo que empezó siendo un pequeño plan en favor del medioambiente, se ha convertido en una realidad dentro del movimiento verde, que es de todo menos irrevocable. Mientras se busca la manera de prolongar la durabilidad de los instrumentos de escritura, el Proyecto ARBol seguirá al pie de la transición ecológica de las aulas en Canarias.

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