Abrabajada de Canaryfly
Yoga Volar y más

Textos: Laura González Vega (Psicóloga)

Vivimos en una sociedad en la que todo a nuestro alrededor parece indicarnos que vayamos deprisa. Que si no somos rápidos, se nos va a pasar la vida. Que lo importante es hacer y tener mucho y mostrarlo al resto de la humanidad. Pero lo que no percibimos es que, si no somos capaces de parar, respirar y relajarnos, no tendremos la capacidad de apreciar lo que vivimos.

Una de las acepciones de la Real Academia Española para la palabra respirar, es: “descansar, aliviarse del trabajo, salir de la opresión o del calor excesivo, o de un agobio, dificultad, etc”. ¿Cuándo fue la última vez que respiraste de esta manera?

Mucha gente piensa que, para poder relajarse o tranquilizarse, necesita mucho tiempo, y no lo tiene. Lo que no saben es que, dedicar cinco minutos al día a respirar consciente y profundamente, tiene múltiples beneficios: regular el estrés y la ansiedad, eliminar toxinas, disminuir la sensación de dolor, estimular el sistema linfático, mejorar la digestión, disminuir la fatiga y la irritabilidad, entre otros.

Aquí te dejo dos técnicas muy sencillas para que puedas practicarlas todos los días y las utilices en los momentos que creas necesarios.

La respiración abdominal. La razón por la que esta respiración produce una sensación de relajación es que los movimientos del abdomen estimulan el nervio vago, activando el sistema nervioso parasimpático. Es una técnica muy beneficiosa para personas que tienden al sedentarismo, puesto que aumenta la oxigenación en la sangre y mejora la circulación. En el caso de las personas con obesidad puede contribuir a reducir la ansiedad que conduce a una sobreingesta de alimentos.

Para empezar, túmbate o siéntate con la espalda recta y apoyada. Coloca una mano por encima del ombligo (vientre) y la otra por debajo del mismo (estómago). Al respirar normalmente, notarás el movimiento de la mano situada por encima, pero no en la situada por debajo. A continuación, inspira profundamente intentando que se levante la mano del estómago, como si fuese un globo que estás hinchando. Aguanta la respiración dos segundos y exhala en cuatro. Lo haces unas cuantas veces hasta que te salga. Sin forzarte ni estresarte si no lo consigues a la primera. Continúa cogiendo aire hasta notar cómo se levanta tanto la mano del estómago igual que la del vientre y el pecho. Retén dos segundos el aire y lo sueltas por la nariz, muy lentamente, durante cuatro segundos.

La técnica 4-7-8. El profesor, Andrew Weil, experto en medicina integral, ha creado esta técnica que ayuda a relajarnos para dormir mejor y reducir el dolor de espalda. El ejercicio consiste en tumbarse o sentarse con la espalda recta y apoyada. Una vez lograda la postura adecuada, se debe colocar la punta de la lengua justo detrás de los dientes frontales, donde comienza el paladar. No se debe realizar más de cuatro veces al día durante el primer mes. Cierra la boca e inhala aire por la nariz de forma profunda durante 4 segundos. Ahora aguanta la respiración 7 segundos. A continuación debes exhalar ese aire de tus pulmones durante 8 segundos. Ésta es la parte más importante. Ahí donde ejercitamos el músculo trasverso del abdomen y que nos ayudará a aliviar el dolor de espalda. Repítelo 4 veces (2 sesiones al día).

Recuerda que son ejercicios de relajación a los cuales no estás acostumbrado. Si no sale hoy, ya saldrá mañana. Lo importante es practicar todos los días para crear el hábito e incorporarlo a tu vida.