Textos: Laura González Vega (Psicóloga)

Ser mujer, en el S. XXI, es tener muchas características distintas como ser humano.Pero hay algo que todas las mujeres tenemos en común en esta época que nos ha tocado vivir. Da igual que seamos españolas, colombianas, estadounidenses, francesas, rumanas, nigerianas, libanesas, tailandesas, birmanas, australianas o neozelandesas.
Da igual que tengamos 15, 21, 37, 44, 56, 62 ó 75 años. Da igual que hayamos estudiado una carrera, que seamos analfabetas, que seamos directoras de una gran empresa o tengamos una tienda de barrio. Da igual que nos cueste llegar a fin de mes, que estemos dentro de la denominada clase media económica o que tengamos mucho dinero en el banco..

Si hay algo que todas las mujeres del planeta tenemos en común, a día de hoy, es la violencia machista. Sí, machista; también conocida como violencia de género. No violencia intrafamiliar, ni violencia doméstica, ni violencia en el hogar, ni violencia de pareja. Violencia machista o de género, porque la base de esta violencia es que la ejercen los hombres hacia las mujeres, por el simple hecho de ser mujeres.

Sé que si no trabajas, si no te ha tocado a ti (mujer) sufrirla, si no estás sensibilizado o sensibilizada o si no conoces a alguna mujer que le haya pasado alguna vez en su vida, puede llegar a ser difícil de entender la distinción. Pero lo entiendas o no, lo quieras ver o no, existe.

Más de mil mujeres asesinadas en España a manos de su pareja o ex-pareja en 16 años. Más de dos mil denuncias de mujeres por haber sufrido abuso o agresión sexual en lo que va de año, desde el año 2013. Veintinueve niñas y niños han sido asesinados y doscientos cuarenta y siete han quedado huérfanos a causa de la violencia de género.

No son solo datos, son mujeres, con nombre y apellidos, hijas de alguien, hermanas, madres, primas, parejas…

No hay una única causa para que exista este tipo de violencia, igual que no hay una solución sencilla para erradicarla. La cultura, la educación, la política, los medios de comunicación, la publicidad, el deporte… todo está impregnado de esa cultura machista que pone al hombre en una situación de poder sobre la mujer. Y todas y todos vivimos rodeados de esto diariamente.

Si algo tenemos en común las mujeres es que estamos cansadas y enfadadas. Cansadas de tener que estar atentas cuando vamos solas por la calle de noche (y de día), cansadas de escuchar comentarios sobre nuestra ropa, nuestro físico o nuestro comportamiento, cansadas de sentir miedo en situaciones que deberíamos de estar divirtiéndonos o como mínimo tranquilas. Enfadadas por no poder sentirnos seguras; ni en el médico, ni cogiendo un taxi, ni siquiera en el traslado en ambulancia al hospital (me remito a las últimas noticias sobre violencia sexual en Canarias). Cansadas y enfadadas de que esta masacre no pare, de que este problema social no se vea como tal, de no saber cuántas mujeres más tienen que sufrir para que todas y todos pongamos de nuestra parte para acabar con la violencia machista.

Ser mujer ahora mismo, también es ser compañera, ser amiga, ser apoyo y respaldo de otras mujeres y de los hombres que alzan la voz a favor de la igualdad y en contra de la violencia.

“Más de mil mujeres asesinadas en España a manos de su pareja o ex-pareja en 16 años. Más de dos mil denuncias de mujeres por haber sufrido abuso o agresión sexual en lo que va de año, desde el año 2013. Veintinueve niñas y niños han sido asesinados y doscientos cuarenta y siete han quedado huérfanos a causa de la violencia de género.”

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