respirar

Fotografía: Errol Putigna | Cristina Camacho | Dan Verhoeven

APNEA. Muchos la definen como ‘una meditación acuática’ que te puede llevar a un increíble viaje en el tiempo.

¿QUÉ ES?respirar

Probablemente la expresión ‘apnea del sueño’ le sea más familiar que la simple palabra ‘apnea’. La primera se trata de una patología respiratoria, mientras que la segunda hacemos referencia a una actividad recreativa y, a nivel profesional, un deporte.

Literalmente ‘apnea’ significa “suspender la respiración de forma voluntaria o involuntaria durante un periodo de tiempo”, y eso es, exactamente, lo que ocurre cuando nos sumergimos en el agua sin ningún tipo de equipo. Podría parecer algo ‘anti-natural’ e incluso peligroso. Pero más allá de esa simple percepción errónea, la apnea es algo así como un juego, un reto con nosotros mismos, con un alto componente mental. La relajación es el principal objetivo, llegando a convertirse en una actividad totalmente placentera.

¿DÓNDE?

Para hacer apnea no necesitas moverte del sofá de casa. Tan sólo basta cerrar los ojos, relajarte, respirar profundo y… aguantar la respiración. Pero en este caso, vamos a hablar de la apnea como actividad recreativa y como deporte. Para ello nos vamos a ir ‘al agua’. Ése será nuestro escenario a partir de ahora.

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Pero… ¿por qué en el agua? Pues sin buscar razones complicadas, simplemente porque es más divertido. Seguro que muchos de los que estéis ahora leyendo este artículo habéis cogido unas gafas y un tubo y os habéis tirado al mar a contemplar pececillos. Eso ya se podría considerar apnea, ya que en algún momento os sumergís, y aguantáis la respiración.

Si vamos más allá, hay una razón fundamental… Cuando estamos en contacto con el agua nuestro cuerpo sufre una serie de adaptaciones fisiológicas que hacen que se reduzca el consumo de oxígeno, y por tanto, podamos contener la respiración por más tiempo. Es lo que se llama ‘Reflejo de Inmersión’, común en todos los animales mamíferos, y cuya base es el instinto de supervivencia. Si una persona sumerge la cara en agua, unos receptores ubicados en torno a la nariz y ojos envían una señal al cerebro indicando que estamos en contacto con el agua, y éste a su vez activa el ‘modo apnea’.

ADAPTACIONES

respirarNo es necesario sumergir todo el cuerpo para activar el reflejo de inmersión, basta con el rostro. Cuando eso ocurre, el ritmo cardiaco puede bajar hasta un 50%, llegando a reducirse aún más si se trata de agua fría. Es lo que se conoce como ‘Bradicardia’. Todo el metabolismo se ralentiza de modo que se reduce drásticamente el consumo de oxígeno. Por otro lado, nuestro cerebro interpretará también que no debe aportar gran cantidad de sangre a zonas no vitales del cuerpo, de modo que reduce el flujo de sangre a las extremidades. Hablamos de la ‘Vasoconstricción periférica’. Este ‘extra’ de sangre que deja de ir a piernas y brazos se va a concentrar en zonas vitales, como corazón, pulmones y cerebro. Supone esto más oxígeno para ellos, a la vez que la sangre, considerada ahora como líquido, va a proteger nuestros pulmones de la presión cuando nos sumergimos a profundidad. Se conoce a este efecto como ‘Migración de la Sangre’. Y, por último, una curiosidad: ¿has oído hablar del ‘Bazo’? Este órgano de nuestro cuerpo al que apenas se pone atención, resulta ser fundamental para la apnea. Forma parte del sistema inmunológico y actúa como almacén de glóbulos rojos (células que trasportan el oxígeno). Cuando el bazo está sometido a presión comienza a liberar glóbulos rojos al torrente sanguíneo, lo que significa “más coches disponibles” para esas burbujitas de oxígeno.

En definitiva, nuestro cuerpo es una máquina inteligente, capacitada para adaptarse a cualquier escenario. Y en este caso, sabe bien cómo hacer para afrontar una situación de falta de respiración, ya sea forzada o por puro placer, como es el caso de los apneístas.

respirar¿Y POR QUÉ RESPIRAMOS?

Algo tan lógico y natural como la respiración pasa, para la mayoría, desapercibido. Digamos que respiramos de manera automática sin pararnos a pensar en la razón. Existe la creencia generalizada de que las ganas de respirar se deben a niveles bajos de oxígeno. Sin embargo, no es exactamente así. Y si no, ¿por qué cuando contenemos la respiración lo primero que hacemos cuando volvemos a respirar es exhalar? No es lógico, ¿verdad? He aquí la explicación: el aire que respiramos se compone de una serie de gases, el más importante para nosotros, el oxígeno. Durante la respiración, ese oxígeno que inhalamos es usado por todo nuestro organismo –como si de combustible se tratara-, generando, tras su uso, dióxido de carbono como producto de desecho. Al estar en apnea, el dióxido de carbono no se libera al exterior, y se acumula en todo el cuerpo, llegando a irritar el centro respiratorio del cerebro. La persona siente en ese momento lo que se conoce como ‘contracciones diafragmáticas’ –pequeños espasmos en nuestro abdomen-, y automáticamente, un deseo impetuoso de exhalar. Y así de nuevo se comienza a respirar. Curioso, ¿verdad?

MEDITACIÓN ACUÁTICA

Es evidente que existe un componente físico muy importante, pero no hay que olvidar la parte mental. La apnea es una actividad donde se aprende a enfrentar miedos e inseguridades de cualquier índole. Aporta confianza y tranquilidad una vez superados los obstáculos. Fortalece la conexión cuerpo-mente, y ayuda al autocontrol en situaciones complicadas.

Los fondos marinos que rodean las Islas Canarias albergan grandes maravillas naturales que se pueden descubrir con una sola respiración.

Apnea Canarias, primer centro de apnea en España, con sede en Tenerife y Lanzarote.

Más información en:
www.apneacanarias.com
www.miguelozano.com

 

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