Tenerife

Textos: Carlos Antolín Carruesco | wildcanarias.com

La isla de Tenerife es el punto más elevado de España, y es en su Parque Nacional de las Cañadas del Teide, donde se alza majestuoso un gigantesco volcán hasta los 3.718 metros de altura, un colosal cono volcánico que lidera a todas las islas del Océano Atlántico, el Teide es el dueño y señor absoluto de la Macaronesia, apelativo que da nombre al colectivo de los cinco archipiélagos volcánicos esparcidos por este vasto mar.

En la dorsal mesoatlántica el archipiélago de las Azores acoge el techo de Portugal, la isla de Pico se eleva en vertical hasta los 2.351 metros de altitud culminando en Piquinho, la isla de Pico es el vértice más al Norte del triangulo Atlántico; Canarias, liderada en altura por la isla de Tenerife, marca el punto de fuga y vértice central de esta triangulación cónica atlántica, punto geométrico en el cual las proyecciones de los 3 vértices volcánicos – Pico, Tenerife y Fogo – convergen hacia el punto terrestre atlántico más elevado a 3.718 metros de altitud; la República de Cabo Verde, frente a las costas africanas del Senegal y Mauritania, posee en la isla de Fogo el Pico do Fogo, un inmenso estratovolcán africano que se eleva hasta los 2.829 metros de altitud, Fogo en el extremo opuesto a la isla de Pico es el tercer vértice que dibuja y cierra este triángulo Atlántico. Madeira e islas Salvajes con altitudes inferiores al resto de archipiélagos, por debajo de los 2.000 metros de altitud, se apoyan tangencialmente al igual que satélites orbitando en la línea Pico-Tenerife, geometría volcánica donde tiempo y vida transcurren a otro ritmo, triangulo de fuego donde la vulcanología reina.

A 85 kilómetros de Tenerife y a 1.440 de Cádiz, La Palma es la tercera isla más alta del mundo en proporción a sus kilómetros cuadrados. La “isla bonita” como también se la conoce, verde, exuberante, en extremo escarpada, y aún muy poco urbanizada, hace que sus cortas distancias requieran de mucho tiempo y esfuerzo a la hora de recorrerla como consecuencia directa de su compleja y agresiva orografía. La segunda es Fogo, isla que pertenece a la República de Cabo Verde, salvaje, inhóspita, y hermanada con Lanzarote por sus grandes similitudes tanto paisajísticas como vinícolas – viticultura idéntica a La Geria -, una isla que a diferencia del resto muestra una peculiaridad única, 2 poblaciones crecieron en el interior de su gran caldera, Bangaeira y Portela. Y la primera es Pico, en el archipiélago de Azores donde conviven 9 islas, una isla de tan solo escasos 445 kilómetros cuadrados que se eleva hasta los 2.351 metros de altitud, el volcán de Pico es el tercer mayor cono del Atlántico, un estratovolcán que marca el punto álgido de Portugal.

Viajar en solitario es sencillamente una experiencia que me entusiasma, soy dueño de mi tiempo y del espacio, manejándome en una incertidumbre continua donde situaciones imprevisibles y nuevas me llevan a vivir emociones intensas y reveladoras; libertad absoluta bajo una estrategia donde ni tan solo el alojamiento importa ya, desde hace años, un simple coche se transforma al mismo tiempo en transporte y hogar, no hay regreso obligado a ningún punto, solo continuo desplazamiento.

Piquinho (2.351 metros de altitud)

En la Casa de La Montaña da inicio un trekking vertical y muy exigente donde afrontaremos los casi 1.200 metros a ascender hasta coronar su afilada cima: Piquinho. Sólo existe un único camino, un terreno complejo que exige de pies firmes y fuertes, tramos de tanto desnivel en los que te ves forzado a tirar tanto de pies como de manos, altitudes gélidas donde el paso de viento tumba las temperaturas hasta unos niveles impensables, el frío es protagonista en estas islas situadas a 1.500 kilómetros de Europa y a 4.000 del Continente Americano. En la Casa de La Montaña estas obligado a registrarte, es un Paraje Natural muy controlado donde hay un tope diario de caminantes – 200 personas diarias como tope máximo -, tras el pago de una tasa de 20 euros te dan un GPS-walkie-talkie desde el cual quedas rastreado y comunicado en caso de algún problema o accidente, las rápidas nieblas unidas a un terreno difícil, resbaladizo y complejo hacen de esta medida un requisito a la hora de acceder al sendero.

Desde Madalena nos dirigimos a La Casa de La Montaña ubicada a 1.237 metros de altitud, justo donde da inicio el sendero a Piquinho. La carretera desde Madalena asciende rápidamente proporcionando a la vista unas perspectivas en altura de la inmensa belleza paisajística de la isla de Pico, los protagonistas sin lugar a duda son los numerosos conos volcánicos totalmente tapizados de un verdor extremo que, con los primeros rayos del sol, brillan en un sin fin de tonalidades. El suelo de Pico es como una infinita y gruesa moqueta donde los pies literalmente se hunden y desaparecen ante un verdor del todo antes inimaginable. Hasta el propio asfalto se ve asaltado por un verde que lo domina absolutamente todo.

La Casa de La Montaña (1.237 metros de altitud)

El inicio del sendero a cima – 2.351 metros de altitud – atraviesa la casa, único acceso y único camino a cima (Piquinho), cualquier otro acceso a cima es inviable e intransitable a causa de una vegetación infranqueable. Ante los escalones que dan acceso al sendero tenemos 1.114 metros a ganar hasta alcanzar el cielo de la isla de Pico. El descenso se realiza por el mismo camino, y será en una larga y resbaladiza bajada donde realmente nos daremos cuenta de lo realmente ascendido, es una actividad dura que requiere de una buena preparación física previa.

En el día de hoy muy escasos senderistas se hayan por las inmediaciones, así que, disfruté de un paraje en extremo solitario; tras adelantar a unos pocos ya en las primeras rampas de la ascensión, corono en solitario la cima, las islas de Faial, São Jorge, Graciosa y Terceira se perfilan en un horizonte donde blancos y azules lo invaden todo.